Antonio Alvarez
El 5 de abril de 2006, diez empleados de una importante agroindustrial de Bella Unión fueron distribuidos en las dos mutualistas y el Hospital local. Presentaban vómitos y convulsiones a causa de intoxicación con Sunfire 24SC y Pirical 480EC, dos productos que se utilizan en invernaderos de la zona.
La situación es mencionada en un parte de la seccional policial de Bella Unión y sus principales jerarcas dicen bajo cuerda que no existen registros de estos productos en plaza.
Es algo corriente ver en salas de urgencia de esta ciudad artiguense obreros con síntomas de haber estado bajo la exposición directa de estos venenos que por un lado limpian los frutos de la tierra y a su paso exterminan cualquier otro vestigio de vida.
Todo un tema el de los agrotóxicos aquí y en todos lados. En algunos casos las empresas destinan más de 30 por ciento de sus presupuestos a pagar estos insumos, imprescindibles a la hora de la cadena productiva, pero que en el caso de Bella Unión han convertido a la ciudad en un verdadero sauna en permanente en estado de contaminación.
El escándalo de "Las Láminas" ya pasó y nadie aquí hace alarde de sufrimientos. Pero hambre y contaminación son las dos variables para una ecuación de horror en el norte olvidado. Los primeros estudios dicen que la ciudad tiene una importante cantidad de personas con problemas respiratorios, hay demasiados casos de leucemia y de otros tipos de cáncer. Muchos habitantes de Bella Unión sufren eczemas en la piel.
Casi todas esas cosas están encarpetadas en prolijos preinformes perdidos en despachos de los legisladores. En esos trabajos aparece -como un tema más- el de la llamativa aparición de niños con malformaciones congénitas, algunas de las cuales se repiten a lo largo y ancho de toda la región sin que haya explicaciones claras.
Se trata de familias que no tienen vínculos entre sí, salvo compartir el mismo cielo y las mismas actividades productivas. Desperdigada a varios kilómetros a la redonda esa generación de niños que tienen entre 7 y 12 años son los hijos de un enigma que las autoridades intentarán develar en los próximos meses, a partir de la creación de equipos de médicos, genetistas, psicoterapeutas, sociólogos, activistas de organismos no gubernamentales.
Ahora será con el aval oficial, pero desde 2004 muchos de estos expertos vienen trabajando para que la población saque a luz esta intrincada trama de vivencias que trastocaron la vergüenza, los reproches y hasta la desdicha celestial de las aberraciones genéticas en historias de dignidad e integración social.
El asunto de los niños con malformaciones genéticas estaba a la vista de cualquiera. Solo que había una red de relaciones difíciles de destrabar que estaban reservadas a la intimidad de la casa. Encontraba otros escollos en las simbióticas relaciones de trabajo entre los agricultores y los responsables de esparcir los herbicidas.
Extensión Sur es el barrio de los antiguos inundados de Bella Unión. Sus habitantes siguen siendo tan pobres como antes pero ahora en la parte alta están lejos de las maldiciones bíblicas que trajo Salto Grande a la zona. La mayoría de sus adultos son empleados y ex empleados de los grandes invernaderos. Los hermanos Emmanuel (14), Agustina (9) y Guadalupe (5) tienen algo más que padres en común. Los tres sufren una enfermedad deformante y degenerativa llamada síndrome de Stickler .
Los tres nacieron con pie boat y debieron ser intervenidos quirúrgicamente. A los cuatro meses, la madre Ivana Martínez, de 40 años, supo que sus hijos tendrían serios problemas en la vida a causa de la malformación genética.
Emmanuel sufre fuertes dolores crónicos y podría quedar lisiado completamente si no se lo opera en los próximos meses. Sus piernas se comban hacia afuera y sus rodillas crecen de manera desmesurada.
Ivana no sabe por qué sus tres hijos presentan el mismo problema. Pero ella estuvo en la última década trabajando en invernaderos en contacto directo con productos como el furadán, un fosforado muy volátil que a largo plazo puede generar problemas genéticos.
Ella y su esposo Gustavo Coimbra tienen otros hijos, mayores de 20, completamente normales y anteriores a su exposición a los agrotóxicos. Coimbra tiene un vástago de otra pareja, de la misma edad de Emmanuel, quien tampoco presenta problema motriz alguno.
Emmanuel es muy popular en su barrio. Dice que sin sus bastones tiene una autonomía de caminata de cinco minutos. "Las dos hermanas por suerte tienen menos problemas que él. Es como si la sangre se me hubiera lavado", dice Ivana, quien dejó los invernaderos hace al menos cinco años.
La genetista grado cinco de la Facultad de Medicina María Mirta Rodríguez dice que hay algo de cierto en lo que dice la madre de los niños. Junto a su colega Rosario Guecaimburú trabajarán durante un año en el relevamiento de los casos de malformaciones congénitas. Pero sobre todo llevarán un registro durante un año de los 260 nacimientos que se producen en Bella Unión cada año.
El resultado de ese estudio será capital para saber si existen vínculos entre los casos de aberraciones genéticas y la continua exposición a los agrotóxicos. El estudio incluirá no sólo el registro de recién nacidos. Posiblemente relevará los casos actuales y la alta cantidad de abortos espontáneos y bebés nacidos ya muertos.
PUEBLO ESPEJO. Para confirmar la hipótesis de trabajo el equipo de investigadores deberá elegir una comunidad de perfil similar en habitantes y nivel de ingresos. Deberá ser una localidad con otro tipo de producción sin la presencia tan activas de los herbicidas para comparar el material genético de ambas poblaciones.
El sistema espejo permitirá atar cabos sobre las sospechas que existen acerca de los agrotóxicos. "¿Qué otra cosa puede ser si no es la contaminación?", se pregunta la edil blanca Mariela De Souza, quien acaba de pedir a la Junta Departamental de artigas que se investiguen las causas de las aberraciones genéticas.
De Souza es maestra en la escuela de educación especial N° 84 desde hace un año. No puede dejar de pensar en la gran cantidad de niños que presentan severas malformaciones.
Entre los 56 alumnos del instituto, la tercera parte presentan malformaciones de tubo neural, craneofaciales graves, hidrocefalias y síndrome de down, entre otros problemas, dice la edil.
El caso de Luján Gómez, de 9 años, es paradigmático. Sus maestras dicen que es una niña intelectualmente brillante, pero como padece síndrome de Apert, una grave malformación craneofacial de origen genético, estuvo sus primeros dos años escolares en escuela para discapacitados
Gracias a los talleres sociales, los padres y la propia Luján comenzaron un período de adaptación a la nueva escuela. Primero iba una hora por día, después de dos y ahora ya está incorporada de pleno derecho.
Mirta Cervini dice que su hija camina, escribe y baila como si fuera una niña normal, pese a sufrir serios problemas en manos y pies. "Los médicos me dijeron que Luján había nacido así porque yo tenía 41 años", explica.
Pero Cervini -como casi todas las madres de esta generación- tiene hijos normales de más de 20 años y agrega sin ninguna intención litigante que Luján nació después de casi una década de inhalar y manipular productos fosforados en el invernadero familiar, una tradición en la zona.
Denuncia
Edil denunciante en la Junta es maestra en la escuela de discapacitados de Bella Unión
Productosorgánicos
La empresa Calagua ya está utilizando EM, un compuesto natural a partir de microorganismos vivos. El producto fue inventado por el japonés Teruo Higa de la Universidad de Okinawa. Ya se desarrolla en la ONG Oisca Uruguay con asiento en el LATU. Por ahora no está disponible para empresas con fines de lucro. "Va a revolucionar el mundo", dice el ingeniero Francisco Moraes. Este año se aplicará en 90% de los invernáculos y 50% de la producción frutícola.
Bacterias de ácido láctico, fototrópicas y levaduras integran su fórmula, que también se usa en Bella Unión para limpieza de vertederos. Solo el 15% de la ciudad tiene saneamiento.
Datos
En Bella Unión hay 20.000 hectáreas de arroz y 3.500 de azúcar plantadas. También están registradas 65 hectáreas de invernaderos. En los proximos tres años, el gobierno llevará a 10.000 hectáreas el área plantada de caña de azúcar.
En Uruguay se aplican 43 tipos de plaguicidas que no están permitidos en otras partes del mundo. Por problemas cambiarios Uruguay vende buena parte de su stock hacia Rio Grande del Sur.
Existe preocupación a nivel de las ONGs ambientalistas por el notorio aumento de la fumigación aérea debido al crecimiento de los plantíos de soja, especialmente en los departamentos de Soriano y Río Negro. En 2005, se plantaron 300.000 hectáreas en el país.
Según un estudio presentado por la ONG Redes Amigos de la Tierra en junio de 2005 el 58% de los hogares de Bella Unión están sometidos a fumigación aérea a menos de 1,000 metros de distancia.
En siete de cada diez hogares se encontraron huellas de contaminación intradomiciliaria, según un estudio desarollado en doce barrios de la ciudad entre 115 personas.
Se pudo comprobar que además de evidencias de enfermedades graves, los agrotóxicos provocan trastornos en la vida cotidiana. El 37% padece dolores de cabeza y 43% eczemas y otros problemas en la piel.
Algunos de los compuestos más comunes usados en la zona: Furadán, Carbofurán, Glifosato, S.4D, Beromil, Ciermetrina, Paraquat. Algunos de esos elementos se utilizan como venenos para matar zorros y otros mamíferos.
Guaraníes, polo industrial y hermana de Africa
Bella Unión no es Artigas, pese a que está dentro del departamento y bajo el control del gobierno nacionalista. En la cultura local está el chip cooperativista integrado y la izquierda tiene altísimos niveles de adhesión. Desde el más humilde agricultor hasta buena parte del empresariado sub 60 tiene reconocidos adherentes frenteamplistas en la pirámide zonal. esa ola de simpatías se mece bajo el santo patronato del ministro de Ganadería, José "Pepe" Mujica, una leyenda en la zona.
Aquí el portuñol no prende y sus habitantes se miran más en la mesopotamia argentina que en los ecos de samba que llegan de la capital departamental.
La investigadora María Inés Moraes, cuya familia está vinculada a las grandes industrias locales, dice que los habitantes de Bella Unión se parecen más a los correntinos que a los brasileños por un sinfín de razones culturales, sociales y hasta de elección personal.
De hecho la vieja Bella Unión fundada por los tupi guaraníes y la posterior Santa Rosa del Cuareim se posó sobre una vieja estancia argentina mucho antes que se instalaran los estados nación en esta zona del planeta.
Fue el gran experimento de desarrollo local del Uruguay moderno. Conoció pioneros en los años 30 y 40 para explorar la caña de azúcar con el auspicio de Ancap. En los 50 se subió a la ola desarrollista del mundo subsidiando los ingenios, en los 60 se hizo mítica con la aparición del sindicato de los Peludos liderados por Raúl Sendic y en los 70 y 80 conoció la gloria económica sobre la base de un sistema cooperativo mixto.
Ser el pueblo elegido también le costó a Bella Unión una estridente decadencia. El hecho ocurrió en plena crisis 2002-2003 cuando salió a luz la dramática situación del barrio Las Láminas, el más pobre de la ciudad y que fuera convertido en emblema de injusticia social.
Con sus 28.9 por cada mil niños fallecidos antes del primer año, un 50% de niños menores de 6 años en estado de desnutrición y un brote de hepatitis general por falta de saneamiento, sus 700 adultos y 430 escolares mostraron a los sorprendidos uruguayos que Africa podía quedar a 670 kilómetros de Montevideo.
Hablar de Las Láminas frente a un poblador de la zona genera los frentes fríos inestables y ocasionales tormentas que no llegan de otro modo a la región. Un resorte argumental se desata: "¿Por qué Bella Unión no le importaba a nadie cuando estábamos bien?". Y luego disparan invariablemente: "mucho peor es el barrio 40 Semanas de Montevideo". La escena se repite tres o cuatro veces en la visita.
Como comunidad sufrida y a merced de la madre natura, Bella Unión es un universo de estoicos a la espera de un nuevo codo en la historia.
Sus habitantes saben que ahora el viento sopla de su lado. con la promesa oficial de triplicar el área comprometida a los plantíos de azúcar. Y lo mejor de todo -y las paradojas del tiempo- este proceso será con un Sendic vestido de traje y corbata en el directorio de la flamante empresa cañera Alursa.
Abortos espontáneos y asma en la mira
Son al menos cuatro los niños que como Luján presentan un mal genético denominado Síndrome de Apert, todos en la zona de Bella Unión. Pero nadie aquí quiere convocar al gran jurado y sentar en el banquillo a algún villano de turno. Enel caso de Las Láminas era el Estado, un malo que se ofrece laica, gratuita y obligatoriamente a culparse de todos los males.
En el caso de los agrotóxicos la identificación tendría nombres y apellidos, sin contar que detrás del dedo acusador hay (peligrosas) relaciones de trabajo.
Pero más allá del ojo montevideano en Bella Unión la contaminación se vive en otras coordenadas. Los agrotóxicos son parte del juego de la naturaleza y así lo entiende cualquier residente en la zona.
Durante un tiempo fue difícil mostrar a los niños con malformaciones. Muchos de esos padres debieron enfrentarse con sus propias reservas, pero a través de los talleres organizados por una coordinación de varias ONGs el temor comenzó a verbalizarse,
Los propios maestros de la Escuela N° 84 para discapacitados se vieron en un aprieto cuando los descendientes italianos de la familia Rondella -donante del local- vinieron de visita y quisieron filmar a los niños. "Fueron desestimulados a olvidarse del tema", comentó la edil De Souza, maestra de la institución.
El ingeniero agrónomo Julio Tarino no tiene dudas que los herbicidas están causando estos problemas en la zona. Dice estar está cansado de ir con fiscales a los puestos de fumigación para labrar actas que los jueces luego tiran a la papelera.
Desde 1992 Tarino preside la ONG Movimiento Ecologista Bella Unión y trabaja para la intendencia de Artigas fomentando el uso de la huerta orgánica.
Para él si los paraísos de la ciudad quedan amarillos varios kilómetros a la redonda en tiempos de fumigación, es de imaginar el efecto que causan los productos en el organismo humano.
Los propios agricultores de Bella Unión tuvieron que confrontar su propia ignorancia en los talleres organizados por Redes Uita y rapal, tres operadores de la primera hora en defensa de la salud de la población.
Experta en neumopediatría, la doctora Liria Martínez cuenta algo que le llamó la atención al tomar contacto con la realidad: "una mujer que integra el sindicato cañero me contó que había tenido 12 abortos espontáneos en una década. No sabía por qué. Y estoy hablando de personas que son dirigentes gremiales y deben dar información a los demás".
La neumóloga Martínez no era nueva en Bella Unión. Conoció por dentro los míticos años 60, "de otras vidas", como ella prefiere llamar ese período.
Ahora había llegado como especialista del Casmu en la etapa post Láminas. Al poco tiempo ya había sido contactada por las ONGs y por la propia doctora maría Elena Curbelo, una figura estelar de la última crisis, ahora reconvertida en directora regional y madrina del proyecto de investigación.
Antes siquiera de ponerse la túnica y el estetoscopio, Liria Martínez se había dado cuenta que en Bella Unión tendría mucho trabajo.
Un estudio desarrollado por su equipo el año pasado no hizo más que darle la razón. En julio 2005 el 72% de las consultas perdiátricas menores de 5 años en el hospital eran por asma y enfermedades respiratorias.
En la clínica a la médica no se le escapaban otros problemas que iban más allá de su especialidad. "Muchos casos de leucemia y de otras neoplasias. Y por supuesto los niños con malformaciones y la desnutrición", dice Martínez.
Los niños son las víctimas silenciosas de este panorama desolador. Por poner solo dos casos sueltos: en Las Láminas el 80% de los niños repite al menos dos veces en los primeros tres años escolares.
En el barrio Cainsa -alrededor de una de las industrias de la zona- dos de los 28 menores que integran la comunidad sufren leucosis, el principio que activa la leucemia., según un informe del año 2005.
La suma de todos estos prediagnósticos generaron el proyecto "Tejiendo Redes de salud Comunitaria" que será coordinado por Martínez (ver recuadro).
A mediados del año 2005, había nacido los talleres comunitarios que dieron el primer espaldarazo para hablar de salud entre todos.
No fueron un éxito desde el principio. Bella Unión es un archipiélago en tierra con una docena de colonias alrededor. La estrategia de diseminar los eventos dio resultado y de a poco la gente se fue encontrando con sus problemas y entre sí.
Allí se enteraron que en Bella unión el índice de aberración cromosómica en hombres es de 4.44%, de 5,54% en mujeres y de 5.67 en niños.
Claro no son estudios integrales. Fue hecho entre una población de 250 personas y presentado en un foro sobre agrotóxicos y genética en Buenos Aires en noviembre de 2005.
William Sosa, de 42 años, estuvo en esos encuentros y hoy agradece no haberse cerrado a pensar que solo se trató de la lotería genética lo que hizo que su hijo Matías, hoy de 9 años, naciera con un brazo normal y otro apenas desarrollado,, un mal que los genetistas llaman focomelia.
Los dos ya dejaron de preguntarse por qué y van juntos a la chacra familiar de 3.5 hectáreas para trabajar con productos orgánicos. El conflicto de las plantas de celulosa se escucha desde un televisor vecino. Ellos están en otra cosa. Se miran y se ríen. Saben quién es el enemigo.
(Producción en Artigas, Javier Bertalot)
Una coordinación que va el norte hasta el sur
Elproyecto "Tejiendo redes de Salud Comunitaria" tiene el apoyo del Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Ganadería y de la Facultad de Medicina de la Universidad de la república.
"Es lo que se llama un modelo de gestión asociada", dice con orgullo la doctora Liria Martínez, coordinadora del plan. Unos pondrán parte de los salarios, otros aportarán el dinero para el transporte, otros el equipamiento médico y de laboratorio que hará falta para relevar a la población de Bella Unión.
Los objetivos serán identificar los recién nacidos con malformaciones congénitas y su posible vinculación con la exposición a agrotóxicos.
En el terreno de las enfermedades respiratorias, se prepara un programa de hospitalización abreviada para prevenir el progresivo carácter del asma.
Habrá una coordinación con la Comisión Honoraria de Lucha contra el cáncer y la Peluffo Giguens para rastrear niños de Bella Unión con casos de cáncer y leucemia.
Las ONGS como Redes también tendrán un papel decisivo a la hora de este trabajo comunitario. Entre otras cosas estarán a cargo de los talleres sobre el uso de los agrotóxicos.
Los mismos comenzarán también en el mes de mayo y serán convocados desde los pequeños agricultores hasta los empresarios más encumbrados de la región para conversar sobre el tema.
La doctora Liria Martínez cree en la efectividad de esos ámbitos, antes inclusive de emprender cualquier cruzada reglamentaria a nivel oficial.
"Entre otras cosas armaremos políclinicas de tratamiento y seguimiento de los trabajadores rurales con o sin tierra", agrega la experta.
"La idea es ir ganando terreno eprimer a nivel intelectual para luego instalar el problema como algo natural", asegura la neumóloga.
Habrá además talleres sobre producción responsable y se seguirá fomentando el cultivo a través de huertas orgánicas. "Es una apuesta al futuro", dice la coordinadora.
Glosario
Muchas de las enfermedades genéticas que se encuentran en Bella unión son dominantes. Es decir que cuando la secuencia cromosómica de uno u otro padre se encuentra dañada es altamente probable que el niño nazca con malformaciones. El síndrome de Apert es una anomalía craneofacial que produce malformaciones de cráneo, cara, manos y piel. Puede generar alteraciones funcionales como aumento de la presión intracraneal, problemas cardiorespiratorios, ceguera, perdida de la audición, entre otros problemas. Ocurre un caso entre 160.000 niños nacidos. En Bella unión hay cuatro casos.
Las focomelias también son enfermedades que se trasmiten en forma genética. Los miembros inferiores o superiores, en todos los casos, no se desarrollan del todo. En la década de 1960 el uso de un hipnosedante, la talidomina, provocó una ola de nacimientos con este tipo de malformación. la droga acaba de ser reaprobada para tratar en casos de cáncer. En 1962, nacieron 10.000 niños con malformaciones similares en estados Unidos.
El Síndrome de Stickler es una enfermedad genética de carácter progresiva, en la mayoría de los casos es heredada por los hijos desde el padre. Afecta el colágeno, que foma parte importante de nuestro tejido conectivo. Se han encontrado hasta ahora 3 genes que participan dentro del desarrollo del síndrome. Hay registros de un cuarto grupo, cuya causa genética esta aun por determinar. Este síndrome afecta a entre 1 y 3 personas por cada 10.000. En la familia Coimbra hay tres casos.