Senado tranca la reforma inmigratoria

WASHINGTON - El atrincheramiento de republicanos y demócratas en sus posiciones impidió, por segunda vez en dos días, el voto en el Senado de Estados Unidos de una reforma migratoria para decidir la suerte de unos 12 millones de inmigrantes indocumentados.

Los senadores, que intentaban elaborar un proyecto de ley que contentase a todos en el debate sobre inmigración, no lograron proceder a la votación definitiva de la medida de consenso presentada por dos senadores republicanos .

Tampoco pudieron llevar a votación la medida que impulsaba el líder de la mayoría republicana, Bill Frist, que no incluía la legalización de los extranjeros indocumentados.

El debate tendrá que esperar hasta después de un receso legislativo de dos semanas, pero no está claro exactamente qué medida discutirán.

El jueves se anunció a bombo y platillo la propuesta Hagel-Martínez como un buen "término medio".

El acuerdo, que se basa en una propuesta de los senadores republicanos Chuck Hagel y Mel Martínez, busca mejorar la seguridad fronteriza, la aplicación doméstica de las leyes migratorias y legalizar y abrir un camino a la ciudadanía para unos siete millones de personas que residen en Estados Unidos desde hace más de cinco años.

Los indocumentados que están en el país desde hace más de dos años y más de cinco (entre 2 y 3 millones de personas) obtendrían ciertos beneficios para conseguir permisos de trabajo temporarios y eventualmente la ciudadanía, a través del trámite de sus papeles en un puerto de entrada.

Quienes vivan en Estados Unidos de manera ilegal desde hace menos de dos años (1,5 a 2 millones de personas) tendrían que regresar a sus países.

Bush, que el jueves había pedido a los legisladores aprobar una reforma migratoria amplia antes de su receso de Pascua, aún no ha reaccionado a la decisión del Senado de posponer el debate.

"Confío en que podamos cambiar nuestro sistema migratorio de una manera que mejore la seguridad de nuestra frontera, respete el Estado de Derecho y tan importante como eso, que mantenga la decencia de nuestro país", dijo Bush el viernes poco antes de la votación, durante un desayuno con líderes religiosos.

La traba principal, al parecer, fue la negativa a permitir que avanzasen enmiendas republicanas que imponían más restricciones sobre quiénes y cuántos finalmente podían beneficiarse .

Los demócratas culparon a los republicanos de obstruccionismo e incompetencia.

La realidad política del año electoral en EEUU choca con las ganas, tanto de grupos pro-inmigrantes como de países como México, de que se regularice la situación de millones de extranjeros que viven en la sombra en este país.

Lo ocurrido en el pleno del Senado sorprendió a pocos en Washington, dada la acritud del debate de las últimas dos semanas. EFE Y AFP

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