MATIAS CASTRO
Hasta el jueves Quentin Tarantino y Robert Rodríguez estaban preparando una película de terror llamada Grind House. El proyecto consistía en que cada uno escribía y dirigía una historia de una hora, pero el trabajo se detuvo esta semana. La pregunta, en caso de que se concrete la película, es si la crítica descubrirá el género de terror gracias a Tarantino, tal como lo hizo con las películas de samurais y artes marciales.
Las cifras de boletería lo muestran como un género sólido frente al público, y con sus propios cultores, pero minoritario. Hasta el fin de semana pasado en Montevideo, la secuela de El juego del miedo había acumulado 2.152 espectadores, Terror en la niebla 3.790 e Inframundo: evolución sumó 836 en sus primeros tres días.
El público ha evolucionado, y ya no se trata de películas para gente con gustos raros, sino que la sangre y las muertes cada vez atraen más gente. Una producción como Hostal, que se regodea en las tripas y los fluidos, se volvió un inesperado éxito de taquilla que le arrancó el primer lugar a Las crónicas de Narnia con un modesto presupuesto de 5 millones de dólares.
Al igual que está ocurriendo con buena parte del cine estadounidense, que reacciona a los blockbusters épicos que han inundado las pantallas últimamente, muchas se juegan a los costos bajos. Esto se debe también a que sus circuitos son reducidos. El juego del miedo 2 costó 4 millones de dólares. El descenso, que se estrenará a fin de mes, costó 6 millones. El despertar del diablo, remake de Las colinas tienen ojos, fue un poco más cara, con 11 millones. Slither, que llegará en julio, subió a 15 milones. Pero la diferencia este año la marcaría Silent Hill, adaptación de un videojuego de culto que se estrenará en agosto, y que tuvo un presupuesto relativamente alto de 50 millones de dólares. Esta película, casi sin efectos digitales, probablemente se haya permitido una inversión tan grande debido a que su principal mercado estaría en Japón, lugar de origen del videojuego. Independientemente del asunto financiero, la expectativa que genera es muy alta porque se basa en un juego que es una suerte de película interactiva muy aterradora.
Desde Halloween (1978) de John Carpenter , las heroínas se han convertido en una de las convenciones. Eso ha logrado con el tiempo que atraigan cada vez a más mujeres. El descenso está protagonizada por un grupo de seis chicas, ninguna de ellas fea, para no dejar afuera a la audiencia masculina. El guión original para Silent hill tenía sólo personajes femeninos.
Los críticos no suelen ser favorables con el terror, tal vez por el uso y abuso que hace de sus propias convenciones. Pocas veces se encuentra un verdadero autor detrás de una película de terror. Y últimamente, cuando aparecen, se descubre inmediatamente la enorme carencia de ideas en el rubro. Eso puede ocurrir con los japoneses Hideo Nakata (La llamada) y Takashi Shimizu (Ju-On y El grito) o con John Carpenter que no fue descubierto ahora pero que revela lo mismo. Los primeros dos han sido absorbidos por Hollywood, refritando los inteligentes recursos de sus películas en Japón. Shimizu , apadrinado por Sam Raimi, está preparando la secuela de El grito, rehaciendo por cuarta vez la misma historia. Nakata, luego de dirigir la segunda parte de la secuela estadounidense de La llamada, está trabajando en ese país en una remake de The eye, la película coreana de los hermanos Pang sobre una chica que tras un trasplante de ojos comienza a ver fantasmas. Carpenter, finalmente, se ha dedicado a producir remakes de sus propias películas, como es Terror en la niebla, y maneja un par de proyectos (Psychopath y The 13th apostole) como director, que todavía no tienen fecha confirmada.
El argumento repetido en muchas películas de terror de los últimos años exhibe siempre un grupo de gente, perdida o trancada lejos de su casa, a merced de un mal que busca matar de forma irracional. Así sucede o ha sucedido en El despertar del diablo, Hostal, Silent hill, El descenso, La cueva, Violencia diabólica (y en especial su primera parte, La casa de los 1.000 cuerpos), La masacre de Texas, Jeepers Creepers 1 y 2, La casa de cera y Fiebre en la cabaña.
En los años `80 ese argumento repetido estuvo en manos de un asesino que como Freddy Kruger, Jason Vorhees, Michael Myers o Chucky, no esperaban a que sus víctimas cayeran en sus trampas, sino que iban por ellas. Ahora, las secuelas más divertidas e ingeniosas son las protagonizadas por Freddy o Chucky.
Un género visto y muy poco producido acá
En Uruguay el género es más minoritario todavía que en otros lados. En el cine se ha visto poca cosa entre las viejas películas de Ricardo Islas (La trampa, Plenilunio) y los inquietos cortometrajes del grupo Area 4, integrado porlos jovenes Maximiliano Contenti, Guillermo Kloetzer, Pablo Praino y Manuel Facal. Así que el país se conforma con ser espectador.
Alvaro Caso, propietario de ENEC Cine, está distribuyendo El juego del miedo 2 y traerá próximamente Destino final 3. "El tema del terror es muy particular, porque hay cultores, que también son coleccionistas. Y caemos otra vez en lo mismo, suelen comprar en la feria antes de que se estrenen las películas. Se desesperan, porque tienen un grado muy importante de adhesión al género que les hace querer tener las cosas. En cantidad de espectadores son menos, pero son muy consecuentes" opina.
En general los espectadores de las películas de terror son adolescentes, e incluso jóvenes de 11 o 12 años que se ven atraídos por la adrenalina que hace descargar este tipo de películas.
En Estados Unidos, un 80 % del público que va a salas es de niños y jóvenes, que es el mismo que consume terror o comedias escatológicas, de acuerdo a los datos que aporta Caso. Por eso allí se produce para un mercado interno que es casi autosuficiente cuando las películas son de costo relativamente bajo y se editan directamente en video.
"A los cultores del género les gustan las que los asustan, porque les causan el bombazo de adrenalina. Esas son las que funcionan mejor, las imprevisibles. El género tiene sus propios códigos y las buenas películas de terror son las que cumplen con los estándares de esos géneros", afirma Caso.