El camino del medio

Las reglas que nos hemos impuesto para regular el juego democrático implican que, a veces, las mayorías que se pueden llegar a dar en el plano de la opinión pública no necesariamente encuentran su correlato en las mayorías que se generan en el juego político partidario y en la toma de decisiones de gobierno.

Hoy, si se mira la opinión pública en su conjunto (dando como bueno el resultado de la encuesta y sin tener en cuenta las "confusiones" de las que se habla en el recuadro), la mayoría de los uruguayos está a favor del tratado con EE.UU. Así piensan la mayoría de los blancos, los colorados, y los principales sectores moderados del FA. Sumados, los grupos cuyos electores apoyan el TLC representaron en 2004 casi el 70% del electorado (incluyendo aquí al Partido Independiente), mientras que el peso electoral de los grupos cuyos votantes se oponen mayoritariamente al mismo (Partido Comunista y grupos menores del FA) es diez veces menor: 7% del total.

Sin embargo, las decisiones políticas sobre el TLC no se basarán en esta distribución global, sino que atenderán especialmente la interna del partido de gobierno. Y aquí la situación cambia, ya que los grupos cuyos votantes apoyan el TLC (grupos moderados), a pesar de ser grupos relevantes, no llegan a conformar mayoría por sí mismos: representan el 42% del total de la coalición (siempre considerando su peso de octubre de 2004). Aunque los grupos claramente opositores al proyecto también están lejos de conformar mayoría, el fiel de la balanza, en este esquema, le corresponde al MPP y el PS.

¿Y qué ocurre dentro de estos grupos? A nivel de líderes políticos sus principales referentes han manifestado en los últimos meses visiones opuestas: Mujica se ha manifestado a favor del TLC, y Gargano en contra. Y, a nivel de electores, la situación tampoco ofrece claridad. Según los resultados de esta encuesta sus votantes mostraban un marco de opiniones divididas (aunque inclinadas a la aprobación), en un contexto de información relativamente confusa sobre cuáles eran las posiciones reales de Mujica y Gargano. En este marco, se antoja que la opinión en estos grupos —en mayor medida que la de otros grupos— puede ser todavía relativamente volátil y que —si se profundiza un debate sobre el tema— la balanza podría terminar inclinándose en cualquiera de los sentidos dependiendo, entre otras cosas, de las posiciones finales y los roles que jueguen tanto los líderes de sector como el propio Vázquez.

Este es el complejo marco de opiniones en medio del cual se mueve el gobierno en torno al TLC hoy. ¿Qué resulta lo sensato para Vázquez en estas circunstancias (entendiendo el problema puramente desde la óptica de la opinión pública)? Con este panorama, hilar fino y, en la medida de lo posible, transitar por el momento por "el camino del medio", sin barquinazos fuertes en una u otra dirección.

¿Cuál es el camino del medio?. Probablemente es algo parecido a la idea —que por cierto no es nueva— de intentar ampliar el intercambio comercial con EE.UU. aún sin firmar un tratado. Creo que esto suena sensato a la mayoría de los uruguayos (incluso a los que están a favor del tratado), y permite al gobierno minimizar potenciales conflictos al interior de su fuerza política (aún cuando es evidente que puede generar nuevas rispideces con Astori).

En una semana en la que Vázquez se vio envuelto en polémicas por declaraciones que parecieron inoportunas en relación al conflicto con Argentina, quizá las que realizó desde Venezuela sobre el TLC —aunque también levantaron alguna polvareda— estén yendo en el sentido correcto visto el complejo panorama de opinión pública sobre el tema, y atendiendo el delicado equilibrio interno de su fuerza política.

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