JERUSALEN Las fuerzas de seguridad y los servicios médicos estaban en estado de alerta ayer por miedo a atentados en Israel una semana antes de las elecciones legislativas, un temor que fue en aumento cuando la policía detuvo a un palestino que se dirigía a Jerusalén con una mochila de explosivos.
Según fuentes policiales, el hombre iba en una camioneta por una carretera entre Tel Aviv y Jerusalén, en la que viajaban también otros nueve palestinos que fueron detenidos ya que habían entrado ilegalmente en Israel.
Este kamikaze frustrado es miembro del movimiento radical Jihad Islámica, organización que cometió los últimos siete ataques contra Israel, el último en Tel Aviv en enero y procede de la región de Jenin, al norte de Cisjordania.
En el centro y las principales entradas a Jerusalén se desplegaron refuerzos policiales y un helicóptero sobrevolaba sin cesar la ciudad. Los servicios del Magen David Adom, el equivalente a la Cruz Roja, estaban también en alerta máxima.
El lunes, los responsables de la policía israelí anunciaron que 22.000 agentes patrullarán las calles y las oficinas de voto el día 28, fecha de las elecciones.
El martes, los israelíes elegirán a los 120 miembros del nuevo Parlamento y a un jefe de gobierno en unas elecciones marcadas por el temor a atentados y la indiferencia de la población. Los ciudadanos dan por hecha la victoria de Ehud Olmert, líder del partido Kadima (centro) y sucesor del ex primer ministro Ariel Sharon, que está en coma desde enero.
La tensión fue en aumento desde la operación militar israelí de la semana pasada contra la prisión palestina de Jericó en Cisjordania, que tuvo por fin capturar a uno de sus presos, el activista del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), Ahmed Saadat.
Según las Naciones Unidas, Gaza está al borde de una "crisis humanitaria". El pan, la gasolina, la carne o el arroz están racionados o agotados en la región. AFP