ROSARIO TOURIÑO
No sólo en el mundo de las finanzas existen cuentas corrientes, deudores y acreedores o un "clearing" de deudas. En Uruguay, los bancos de sangre, públicos y privados, utilizan diariamente esos términos, pero no para intercambiar dinero sino glóbulos rojos o plaquetas.
Desde 1979, los servicios de sangre públicos y privados logran suplir sus déficit de abastecimiento mediante un sistema único en América Latina y prácticamente inédito en el mundo. El régimen de intercambio permite que cualquier banco del país pueda acceder, por ejemplo, a una unidad de un poco frecuente grupo sanguíneo o que pueda asegurarse los volúmenes necesarios frente a una emergencia.
A diferencia de lo que ocurre en el sistema financiero, ninguno de los bancos puede pretender obtener lucro, porque no está permitido comercializar sangre. El gran beneficiado de este sistema, regulado por el Servicio Nacional de Sangre (SNS) del Ministerio de Salud Pública es el paciente, que accede al producto en pocas horas. La red de intercambio tiene un rol vital también en situaciones de emergencia nacional, como la ocurrida en Young.
REGLAS. Pero para lograr un mejor funcionamiento y dotar al Estado de un mayor poder de contralor, en marzo de este año, el gobierno resolvió modificar la reglamentación que regía el intercambio. En primer lugar, el SNS estará facultado para sancionar a los bancos que no cumplan con una variada gama de requisitos.
Si un servicio se "endeuda" más de lo deseado —esto es, solicita mucha más sangre de la que cede— podrá correr el riesgo de perder el derecho a participar del sistema. "Es que una de las razones para perfeccionar la reglamentación es que algunos bancos se quejaban de que aportaban mucho más de lo que recibían. Preparar una unidad de un hemocomponente tiene un costo de U$S 53. Si un banco no produce lo suficiente, el resto del sistema lo está subvencionando", explicó a El País, el director del SNS, Andrew Miller.
El ajuste de la normativa también busca imprimirle un mayor "dinamismo" al intercambio y que ningún banco se "endeude" en exceso. Por eso, habrá un cierre de ejercicio anual y si al cabo del mismo, el servicio no tiene un "balance cero", se le dará un plazo de tres meses para que regularice la situación.
Pero además la nueva reglamentación le dará al SNS un mayor poder para exigirle a los bancos que procuren donantes voluntarios. Desde 2000, las instituciones uruguayas ya no pueden obligar más a los pacientes a presentar donantes antes de una intervención. Se derogó un decreto que facultaba a los centros a multar al paciente y se cambió el término "exigir" por "solicitar". Sin embargo, como la donación voluntaria todavía no se ha extendido lo suficiente, el requisito parece regir de hecho. "Todavía hay bancos de sangre que no están haciendo esfuerzos para procurar la donación altruista. Algunos no hacen esfuerzos en absoluto", reconoció Miller.
A través de un decreto, el SNS ha logrado condicionar la participación de los bancos en el Sistema de Intercambio a que promuevan iniciativas para captar a donantes voluntarios. Estas son personas que concurren a donar sin "presión" y sin estar ligadas familiarmente a los pacientes. La OPS ha recomendado a los países pasar a un sistema voluntario, en virtud de que que este tipo de donante, más responsable, aporta sangre más segura. "Ahora vamos a tener una herramienta para poder fiscalizar a quienes no realicen acciones efectivas de promoción de la donación voluntaria y altruista", admitió Miller.
El no cumplimiento de este punto puede facultar al SNS a amonestar, suspender el derecho a solicitar hemocomponentes e incluso expulsar a algún banco del sistema.
Otros de los cambios responden a las inquietudes manifestadas por los jefes de los bancos, quienes participaron de la elaboración de la normativa. Un ejemplo es que ahora cada servicio pasará a tener dos cuentas corrientes: una de sangre total y otra de subproductos. Antes todo estaba en una misma cuenta, a pesar de que ambos productos tienen costos diferenciales de preparación. Esto permitía entonces que un banco saldara una deuda de sangre total —más costosa— con unidades de subproductos (plasma, concentrado plaquetario o crioprecipitado) .
Asimismo, la norma ofrece más garantías frente al cierre de una institución y fija responsabilidades en el plano jurídico. A modo de ejemplo, si un banco es clausurado o cambia de razón social, los acreedores podrán exigir el cumplimiento del adeudo, el cual deberá saldarse con hemocomponentes, créditos o con una compensación en efectivo.
BENEFICIOS. Miller relata que cuando se propuso este sistema en los 80 existió algún "resquemor" inicial. Hoy, ninguno de los 87 bancos públicos y privados duda de los beneficios y participa voluntariamente del intercambio.
"No hay ningún banco que pueda decir que es totalmente autosuficiente, Ni siquiera el de la Asociación Española, que es el que más produce", apuntó Miller. El centro de esta mutualista genera 12 mil unidades por año. El SNS produce 10 mil, pero procesa en total 27 mil volúmenes, ya que brinda servicios para otros bancos. A su vez, en los últimos años han comenzado a proliferar bancos pequeños que generan menos de 1000 unidades.
Nunca se produjo un accidente con sangre intercambiada y el régimen es auditado con los mismos requisitos de calidad que rigen para todo el proceso de donación y procesamiento de sangre en el país. Recientemente, las autoridades del MSP han dicho que la complementación pública-privada de este mecanismo es una muestra efectiva del objetivo pretendido en el futuro Sistema Nacional de Salud.
Raros
Una de los beneficios más importantes del sistema de intercambio es el acceso de los bancos a los grupos sanguíneos menos frecuentes. El 46% de la población uruguaya es del grupo A y el 42% del grupo B. En cambio, sólo un 8% es del grupo B y tan sólo un 4% es del AB. A su vez, un 87% de los uruguayos son Rh positivo y solamente un 13% es Rh negativo. No es nada común, por ejemplo, encontrar donantes B, Rh negativo. El régimen también permite lograr volúmenes mayores frente a una operación compleja.