El conductor, músico, periodista y profesor que sale en la tele

| Los nuevos programas de "Vidas" están en pleno proceso de grabación

MATIAS CASTRO

Dos diplomas, uno de Licenciado en Ciencias de la Comunicación y otro en Filosofía, adornan una pared del cuarto donde trabaja. En la misma pared una biblioteca mediana casi repleta de libros de filosofía, y en la contigua un afiche de Kuropa & Cia, la banda en la que toca la batería y ocasionalmente la guitarra. Repartidas por varios lugares están algunas fotos de su casamiento y de su esposa.

Facundo Ponce de León, a sus 27 años, es profesor de las materias Filosofía y de Teoría y Práctica de la Argumentación en la Universidad Católica, es periodista y también músico. De hecho tocó oficialmente la batería para Laura Canoura por un breve período, al mismo tiempo que se iniciaba en el periodismo en el diario El Observador y luego como editor de la revista Netgate Magazine. "La música siempre fue un pilar importante, para mí un poco más que un hobby y un poco menos que un trabajo profesional". En mayo entrará a estudios con Kuropa para grabar su primer disco. Y en abril saldrá al aire el programa por el que desde hace un año y medio es una figura pública, Vidas.

"Otras vidas que saldrán este año son la enfermera del hospital Vilardebó, una reclusa embarazada de la cárcel de mujeres a la que vamos a seguir hasta el parto, un matrimonio de palestinos en el Chuy, un grupo de nigerianos que viven en Maldonado, un uruguayo que peleó por Francia en la Segunda Guerra Mundial, un rabino ortodoxo y un sacerdote exorcista en México, entre otros", adelanta.

No habla en primera persona, como se podría esperar de un conductor que le ha dado a su programa una impronta tan personal, sino en tercera, refiriéndose siempre a Vidas. Resalta, entre otras cosas, la incorporación de, César Bianchi, un nuevo productor periodístico que hace el relevamiento y preselección de personajes. El entusiasmo por su trabajo en la televisión se le nota. A menudo le sucede que la gente se le acerca y le sugiere personajes para incluir en su programa. Pero el retorno que han recibido él, como productor periodístico, y el resto del equipo, ha sido más amplio. "La transmisión para Estados Unidos a través de Latinoamérica Televisión nos ha dado varias sorpresas. Una mujer se contactó con nosotros porque un familiar había visto allá el programa sobre Olga, una mujer que tiene un merendero, y ahora quería enviar ayuda", dice como ejemplo de las repercusiones.

El jueves pasado realizaron su primer rodaje completo. Hasta el ciclo anterior, cada programa se filmaba a lo largo de un día. El equipo llegaba temprano en la mañana a la casa del entrevistado, recorrían diversos lugares con él, almorzaban con él, tomaban mate con él. "Seguimos manteniendo la filosofía periodística de que un programa como el nuestro no se puede hacer en rodajes cortos de dos o tres horas, pero seguimos pensando que para generar el clima de intimidad que buscamos necesitamos mucho tiempo de contacto entre el entrevistado y yo. Queremos buscar otras formas de narrar también, sin caer tampoco en la voz en off." A esto le sumarán rodajes prolongados en el tiempo, buscando registrar procesos, como por ejemplo del del embarazo y el parto de la reclusa en la Cárcel de Mujeres.

alerta. Las exigencias en esto son mayores. El equipo debe estar alerta las 24 horas del día para cuando comience el trabajo de parto, cosa que puede ocurrir incluso cuando están en otro rodaje. "Queremos hacer los rodajes de la forma lo más realista posible", agrega.

Hay algunas consecuencias del modo de trabajo, tanto de Facundo como del equipo que está detrás de cámaras, que escapan a lo que ve el espectador en el programa. Cita como ejemplo la facilidad para conseguir permisos de rodaje para este año, cosa poco frecuente, según dice. "Esto es por el encare periodístico que tenemos, que no es el mejor ni el peor, pero que es un estilo que te permite mostrar cosas que de otra forma no lograríamos".

Si bien el trato de Facundo con sus entrevistados es uno de los sellos del programa, nunca es el protagonista. Uno de los recursos que han ayudado a esto, además de que sea su primera experiencia en televisión, es el poco uso de la voz en off. La voz en off "es algo excesivamente usado en periodismo, y con un recurso así corrés cierto riesgo de editorializar la historia. Por ejemplo, no me gusta decir que noté la mirada triste de tal persona, si lo noto se lo digo directamente. Esto puede ser un recurso fácil para arreglar algo que te olvidaste al hacer la nota."

La televisión no ha cambiado radicalmente desde que su programa está al aire. Pero su ejemplo ha dejado cierta huella en varios lugares, reflexiona Facundo. "Vidas apareció en un momento en el que todo da a entender, a niveles de audiencia y de respuesta del público, que se está necesitando una determinada forma de contar las historias. Nosotros tuvimos la intuición de que se necesitaba, y el resultado del programa nos lo demostró. Es lo mismo que ocurre con los momentos de crisis, en que los programas de denuncias florecen, porque la sociedad está necesitando que le muestren las cloacas."

Influencias y antecedentes

"El programa no es del 12 ni es de Facundo, es de Contenidos." afirma cuando se le pregunta porqué habla sobre Vidas en tercera persona. Facundo, acostumbrado a conducir un programa de televisión y a estar frente a grupos de estudiantes que atienden a lo que él enseña en sus clases, elige no definirse con un rol protagónico en este trabajo.

Cuando se emitió por primera vez su programa, en setiembre de 2004, las comparaciones con Ser Urbano, el programa conducido por Gastón Pauls, y El Otro Lado, del fallecido Fabián Polosecki, fueron inevitables. Polosecki, que tras su temprana muerte se convirtió en un referente del periodismo televisivo argentino. Diez años antes que Vidas, apuntaba a algo similar, buscando historias de gente común con intereses o actividades extraordinarias.

Facundo y Vidas, desde el inicio del programa, han buscado su propio camino que en el curso de su segundo ciclo logró romper con esta percepción que se tenía.

El conductor de 27 años no centra su mirada en un solo lugar, ni apela al protagonismo de su voz por encima de los entrevistados. "No tengo ídolos, no puedo decir que quiero preguntar como pregunta Lanata, Traverso o Cotelo. Pero si soy atento a las maneras de cómo hacer periodismo. Por eso puedo decir que la referencia son todos los periodistas que hacen televisión o prensa escrita. He mirado mucha tele, porque cuando empezás a hacer un programa mirás el medio con otros ojos. En ese sentido todo ha sido referencia, pero no tengo idolatría por nadie en especial."

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