Como estaba anunciado, el tema gremial se le ha ido de las manos al Gobierno. Ahora el turno es para una textil de Montevideo que por razones económicas ha decidido trasladarse a Colonia. No cierra y despide obreros, sino que se muda justamente para no cerrar. Sin embargo, los gremios y el ministro de Trabajo se oponen a la decisión, argumentando que no se consultó a los empleados.
Hemos llegado a un punto en el cual es evidente que las reglas de juego están cambiando, pero de manera muy peligrosa para el futuro laboral del país. Los gremios están viviendo una etapa de concentración de poder como nunca habían soñado. Sin duda su objetivo es alcanzar la cogestión de las empresas.
Por su parte, el Ministro nunca asumió la naturaleza imparcial de su cargo. Volviendo al caso de la textil a la que se intentará impedirle que se mude a Colonia, si prosperara esta intención de decidir por el legítimo dueño de la empresa qué hacer con ella, mañana no se le permitirá a cualquier banco, empresa extranjera y hasta a los organismos internacionales con oficinas en nuestro país, que se muden a otro lugar. Hay que ser un demente para invertir en la apertura de una empresa en este Uruguay.