SILVIA PEREZ
Impotencia. Esa fue la palabra que más se escuchó entre las cuatro paredes de la sala de sesiones del Consejo Directivo de Peñarol.
Los aurinegros emitieron un comunicado en el que se repudia la muerte de Héctor Da Cunha y se solicita a las autoridades públicas que los sujetos identificados por la policía y considerados peligrosos se presenten en las comisarías cada vez que jueguen sus equipos. Exhortan, a su vez, a que no se reanude la actividad futbolística hasta que estén dadas las garantías necesarias.
PRECAUCION. No faltó nadie. José Pedro Damiani, Juan Pedro Damiani, José Carlos Domínguez, Juan Fernández Methol, Ruben Marturet, Edgard Welker, Rafael Giménez Barbot, Víctor Cabrera, Gervasio Gedanke, Ricardo Scaglia y Vito Atijas se hicieron presentes en la sede de la calle Magallanes, que custodiada por efectivos policiales presentaba un aspecto extraño.
Ningún dirigente había solicitado la protección policial, pero como a esa misma hora se llevaba a cabo el sepelio de Da Cunha, seguramente fue una medida de precaución tomada por la propia policía.
Quienes también se hicieronpresentes en el Palacio Cr. Gastón Guelfi fueron algunos integrantes de la barra brava aurinegra. Aunque no fueron recibidos por el Consejo Directivo, su intención era dar la cara y dejar claro que cuando el terrible asesinato era llevado a cabo en la esquina del Hospital de Clínicas, ellos recién estaban doblando sus banderas y saliendo del Estadio Centenario.
BECARIOS. El Consejo Directivo estuvo reunido varias horas durante las que se intentó lo más difícil: encontrarle una solución al tema de la violencia.
El asunto de los becarios y la entrega de entradas también estuvo sobre la mesa. Con respecto a esto último, los directivos respaldaron al secretario general José Carlos Domínguez, quien aparece ante la opinión pública como el nexo con los barras bravas.
Aunque en ese sentido los directivos mirasoles están convencidos que lo sucedido el sábado no tuvo nada que ver con los verdaderos hinchas aurinegros, y que el asesinato de Da Cunha es parte de una sociedad cada vez más enferma. "La solución a esta barbarie pasa por el país, por la sociedad", dijo un directivo.
PRESION. En la audición "Peñarol Verdad" que había sido emitida unas horas antes, el Cr. José Pedro Damiani también se refirió al tema de los becarios. "Hoy es un día muy, muy difícil. Habíamos vuelto a la senda de la victoria y nos habíamos ido del Estadio con los tres puntos y sucedió esto que cada uno mira desde un ángulo diferente. Es muy difícil ser dirigente de fútbol. Hay que aguantar la presión de algunos hinchas que no tienen para pagar la entrada. Que quede muy claro que nosotros en su momento hicimos un registro de los becarios y los mandamos a la Jefatura de Policía para ver si tenían antecedentes. Luego pasó el tiempo y muchos de ellos se fueron del país, a España y otros lugares", dijo el titular aurinegro.
Más adelante reconoció que muchas veces los esfuerzos de los directivos son vanos y volvió a hacer hincapié en que hay gente que hace mandados: "El esfuerzo del dirigente queda desvirtuado con hechos aislados de tipos que se ponen la camiseta de Peñarol. Y se venden una cantidad de camisetas. Va a ser más fácil, en lugar de traer jugadores y tener los sueldos al día y el club independiente, comprar camisetas de otro cuadro y hacer un gran lío. Ya tenemos la experiencia de aquel partido que jugamos en el Franzini contra Miramar Misiones y cuando los jugadores se acercaron a decirle a los que armaban lío que no lo hicieran, que iban ganando y faltaba poco para terminar, respondieron que estaban haciendo un mandado. Y hace poco alguien dijo que había gente que trabajaba de hincha".
Al finalizar su intervención radial, el presidente aurinegro reflexionó: "Todo esto mortifica mucho. ¿Para qué estamos acá? Vamonos para nuestras casas a mirar la televisión.
Esto es parte de lo que pasa en la sociedad y Peñarol nuevamente ha sido víctima. Peñarol no fue actor, fue víctima. El partido fue muy correcto y lo dijo el propio presidente de Cerro Mortimer Valdez. Dentro del Estadio no hubo ningún problema, ni a la salida tampoco".
EL COLMO. Mientras tanto, algunos de los nuevos directivos, de los que ingresaron recientemente al Consejo y que llegaron llenos de ideas para cambiar y mejorar a Peñarol, se sienten cada vez más descorazonados y al igual que el presidente se preguntaron si no era mejor irse para sus casas. Es más, no se descarta que alguno de ellos esté considerando la posibilidad de alejarse del Consejo Directivo. "Uno trata de traer jugadores, de cambiar al club, de que las cosas funcionen y sin embargo parece como si tuvieramos todo en contra. Siempre hay un tema distinto y siempre son piedras en el camino. Pero esto fue el colmo. Todo por un anormal de esos que hoy andan por cualquier lado", reconoció apesadumbrado uno de ellos.
SOCIOS. Por si fuera poco los directivos estaban trabajando en la campaña de socios cuyo lanzamiento iba a tener lugar en los próximos días. Ahora, con lo sucedido el sábado todo parece haber quedado en la nada o al menos haberse postergado por un buen tiempo.
En las últimas horas, muchos de los directivos recibieron llamadas o mails donde los verdaderos hinchas aurinegos expresaban su preocupación, amenazaban con borrarse de la institución y juraban nunca más ir a ver al equipo, menos aun en familia.
Llamada
Ayer, el plantel de Peñarol volvió a los entrenamientos en Los Aromos. A los jugadores, conmocionados, no les fue fácil concentrarse en los trabajos.
Por la tarde, el capitán del equipo Claudio Flores estuvo intentando conseguir el número de teléfono de Natalia, la viuda de Da Cunha para llamarla y expresarle en nombre suyo y de sus compañeros su más sentido pésame. El arquero, también le solicitó al cuerpo técnico para pasar por el Casmu a ver a Germán Teoduloz, el hincha de Peñarol herido.
"Lo más sensato sería suspender el campeonato hasta que realmente haya seguridad y que se implemente algo para que esta gente no vaya más al fútbol", reflexionó Flores.