| JOSE MASTANDREA
Hay que tener las espaldas bien anchas para cargar con la pesada mochila que hoy significa la selección uruguaya. Y más anchas aún para asumir la responsabilidad de todas las selecciones. Sólo un hombre como el maestro Tabárez podía aceptar tremendo desafío.
Llega en el peor momento. Y lo sabe. También sabe que a partir de hoy todo lo que pase será "su culpa".
Tiene todo para perder y poco para ganar. Porque el hincha sigue siendo existista. Reclama triunfos, títulos, sudamericanos y mundiales. Vive de recuerdos, lejos de la realidad.
Si Tabárez dijo que sí es porque está convencido de iniciar un nuevo camino. El del cambio radical. Por eso comenzará desde las bases. Apuntará a los niños, a los adolescentes y después recogerá la siembra.
A esta altura de su vida (59) con el futuro económico resuelto, con su vida en familia plena, eligió el camino más difícil.
La pasión y el amor por el fútbol pudieron más. Bienvenido Maestro. El aula de la selección es suya.