Lula busca en Blair un aliado para jugar su papel de líder

| Lograr un acercamiento de posiciones en el seno de la OMC es el principal objetivo de este encuentro cumbre

BRASILIA | AP, AFP, THE ECONOMIST y O GLOBO/GDA

Con el objetivo de obtener apoyo británico para que los países desarrollados flexibilicen su posición en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva viajó ayer hacia Londres para una visita de Estado de dos días.

Lula partió acompañado por su esposa y cuatro de sus ministros, entre ellos el titular de Hacienda, Antonio Palocci, a los cuales se le sumarán otros dos en Londres. Su agenda comenzará oficialmente hoy con un encuentro con parlamentarios en el Palacio de Buckingham, e incluirá una participación suya en el fin del seminario "Relaciones económicas y de negocios entre Brasil y Reino Unido" el miércoles, y una reunión el jueves con el primer ministro Tony Blair.

Su encuentro con Blair es el más importante de su agenda. En su habitual programa radial lo calificó de una "gran conversación sobre la OMC", en el que pondrá sobre el tapete los subsidios que las naciones industrializadas otorgan a la producción agrícola, postura que los países en desarrollo buscan flexibilizar para poder aumentar sus exportaciones.

SUBSIDIOS. "Estoy conversando con Tony Blair desde diciembre, ya hablé dos veces por teléfono, hablé con él en Sudáfrica (durante una reunión internacional a comienzos de febrero), sobre que necesitamos hacer que la Unión Europea, que representa a una parte de los países ricos, flexibilice (su posición) en las negociaciones y que podamos disminuir los subsidios agrícolas", dijo Lula.

Si ese corte de subsidios no se produce "le estamos diciendo a los países más pobres que seguirán siendo más pobres de aquí a 30 años", indicó Lula, que en ese tema se ha erigido en una suerte de portavoz regional.

Hasta ahora los 25 países de la Unión Europea (UE) se niegan a avanzar en cortes a los subsidios que entregan a sus agricultores hasta tanto las naciones en desarrollo, reunidas en el llamado Grupo de los 20 (G-20), encabezado por Brasil e India, entre otros, accedan a abrir sus mercados de bienes y servicios.

Lula propuso celebrar una cumbre de gobernantes de los países miembros del G-8 (las principales potencias mundiales) y del G-20, para garantizar el éxito de la Ronda de Doha de la OMC. Pero hasta ahora, esa iniciativa no generó consenso, aumentando la desazón en naciones pobres.

Con cada bloque hasta el momento aferrado a su posición, han sido mínimos los avances en las negociaciones de los 149 miembros de la OMC por cerrar un acuerdo general que libere el comercio en todo el mundo.

FAVORABLE. "Lo que se decide en la Ronda de Doha afectará a la humanidad en los próximos veinte o treinta años", había afirmado Lula en una entrevista realizada a fines de febrero por The Economist. Explicó que las razones de este encuentro cumbre del jueves, se basan en que "no se puede dejar las negociaciones en manos de los representantes de cada país. Eventualmente, son los jefes de Estado quienes deben sentarse a charlar los temas importantes".

De acuerdo con el presidente brasileño, la cuestión agrícola y los subsidios son más un tema político que económico en Europa. "En la UE, el agrícola representa en general el 4,8% del total de la mano de obra", afirmó. "Mientras en Francia (uno de los países que defiende con más firmeza los subsidios en el sector) representa solo el 1%, y el 2,8% en Inglaterra, en Brasil significa el 25%, en toda Asia el 50% y en Camerún, Africa, es el 70%".

Son estos países con grandes sectores agropuecuarios quienes necesitan, afirmó Lula, "un gesto de las potencias para que el intercambio comercial sea un poco más favorable para los estados más pobres".

Más conflictos agrarios

BRASILIA

El número de invasiones de tierras y de muertes vinculadas a conflictos agrarios aumentó en los tres años que lleva el gobierno del presidente Lula da Silva, de acuerdo con un reportaje publicado ayer por Folha de Sao Paulo, en base a datos de la llamada Auditoría Agraria, organismo encargado de mediar en ese tipo de situaciones.

Según ese informe, desde enero de 2003 —cuando asumió Lula— a diciembre de 2005 se produjeron 770 invasiones de lotes en distintas localidades del país. Los incidentes relacionados con estas ocupaciones causaron 72 muertes.

Los datos contrastan con las 44 muertes y 497 ocupaciones de tierras registradas desde el año 2000 y hasta diciembre del 2002, es decir los tres años inmediatamente anteriores al gobierno de Lula, encabezado por Fernando Henrique Cardoso. AP

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