El Banco Mundial (BM) ofreció asesoramiento al gobierno para diseñar la estrategia de salida del Plan de Emergencia (Panes) que desde su implementación la administración de Tabaré Vázquez aseguró que tendría una duración de dos años que vencen en 2006.
El director para Uruguay del organismo, Axel Van Trotsenburg, dijo a El País que el gobierno tiene ante sí el "gran desafío" de definir una "estrategia de salida" del Panes y reveló que la agencia multilateral ofreció al país asistencia para diseñarlo.
Trotsenburg sostuvo que se deben "definir grupos de necesidades" que permitan diseñar "programas de capacitación para la reinserción laboral" de los beneficiarios del programa de asistencia.
Una misión del organismo encabezada por la vicepresidente para América Latina y el Caribe, Pamela Cox, e integrada por el economista y vicepresidente principal, Franois Bourgignon, y el economista jefe para América Latina, Guillermo Perry, se reunió entre el domingo ayer con el presidente Vázquez y los ministros del área económica, social y de infraestructura. El principal objetivo de la visita fue analizar la marcha de los programas sociales que el BM financia en Uruguay.
LOGROS. El ministro de Economía, Danilo Astori, aprovechó la presentación ayer de un trabajo del Banco Mundial (BM)sobre equidad para reivindicar vigorosamente las políticas sociales del gobierno y para considerar que el bajo crecimiento histórico de Uruguay se ha debido a que su economía ha estado "relativamente muy cerrada" y ha tenido "carencias notorias de una inserción internacional mejor".
Astori dijo ayer en el Banco Central que la evolución económica de Uruguay se caracterizó durante décadas por "un alto gasto público y una elevada presión tributaria" y por la existencia de un exceso de regulación que ambientó la proliferación de la búsqueda de rentas por parte de distintos sectores.
El ministro comentó un trabajo de Bourgignon que había enfatizado que no es incompatible el crecimiento económico con una mayor equidad y aprovechó su coincidencia con esa posición para subrayar los avances en materia de crecimiento de salario real, igualdad y formalización. Mencionó la creación de 20.000 puestos de trabajo el año pasado, el crecimiento en 49.900 del número de personas que cotizan en el Banco de Previsión Social, la menor distancia entre los sectores de mayores ingresos y los de menores, el crecimiento de un 4,7% en el salario real en 2005, la suba del Salario Mínimo Nacional y la implantación de los Consejos de Salarios.
Astori adelantó que en 2007 se dará una fuerte prioridad a la inversión en educación, salud, seguridad e infraestructura.
En cuanto a la acción del Ministerio de Desarrollo Social señaló que a diciembre 58.932 hogares accedían al Ingreso Ciudadano, 2.820 al programa Trabajo por Uruguay y 3.675 al Rutas de Salida, aunque calculó que a esta altura esas iniciativas ya cubren más de 70.000 hogares.
Comentando el trabajo de Bourgignon, Astori consideró que "seguramente no hay sociedades muy desiguales con condiciones aceptables de equidad entendida como el acceso a oportunidades". Y tras destacar el incremento de la desigualdad de los ingresos en los últimos años en Uruguay apuntó que la equidad y la igualdad no son incompatibles con el desarrollo.
REDISTRIBUCION. Había indirectamente respaldado la actual estrategia oficial al proponer incrementar la carga tributaria sobre los sectores de mayores ingresos para financiar una estrategia de reducción de la pobreza bien focalizada. "Si justamente es la elite la que está en los gobiernos es difícil que se voten medidas como la redistribución de impuestos", sostuvo.
A su juicio, debe favorecerse un clima adecuado para la inversión y dar más herramientas a los sectores pobres para que mejoren su acceso fundamentalmente a la educación y a la salud.
Diferencia de oportunidades
El economista y vicepresidente principal del Banco Mundial (BM), Franois Bourgignon, defendió la búsqueda de mayor equidad y aunque reconoció los avances obtenidos por Uruguay en la materia también destacó que queda mucho por hacer.
El funcionario sostuvo que en Uruguay las oportunidades para la vida de dos niños nacidos en Montevideo y en una región pobre del interior son bien distintas, sin importar los esfuerzos o decisiones que puedan hacer a lo largo de sus vidas. Dijo que un niño nacido en una familia pobre del norte del país tiene una probabilidad de no sobrevivir en su primer año que es alrededor de entre el 10% o el 15% más alta que aquella de un niño en una familia adinerada de Montevideo.
Aseguró que los años de educación también varían para ambos casos, desde alrededor de siete años para los pobres rurales, a catorce años para los pertenecientes a la clase media de la ciudad. Para cuando los dos adolescentes están en sus últimos años de adolescencia, el de Montevideo tiene diez veces más probabilidades de ir a la Universidad.
El funcionario se refirió a que la búsqueda de la equidad no solo como fin en sí misma, sino también como forma de estimular el aumento y la productividad de la inversión.