El legislador nacionalista Julio Cardozo se transformó ayer en el primer presidente de la Cámara de Diputados perteneciente a un partido tradicional que asume ese cargo en un cuerpo con mayoría absoluta de la izquierda.
Si bien varios representantes del Frente Amplio felicitaron al nuevo titular de la Cámara y destacaron su vocación de diálogo y calidad humana, la izquierda y la oposición intercambiaron durante la larga ceremonia fuertes señales políticas.
Por un lado, prácticamente todos los legisladores blancos y colorados omitieron en su fundamentación de voto toda referencia a la gestión de la ex titular de la Cámara, Nora Castro. Habitualmente, en el traspaso de la presidencia los diputados realizan un reconocimiento del legislador que deja el cargo. Sin embargo, tras las duras críticas que Castro realizó a las gestiones de sus antecesores blancos y colorados, la oposición optó por un llamativo silencio. La diputada del Movimiento de Participación Popular (MPP) había acusado a los anteriores presidentes de practicar el "clientelismo" y el "amiguismo".
El "bando" oficial respondió al "vacío" aplicado por la oposición con encendidas defensas a la gestión de la ex presidenta. El diputado del Movimiento de Participación Popular (MPP), Carlos Gamou, destacó la "ecuanimidad", "justicia" y "tolerancia" que su compañera de sector ejerció durante la presidencia de la Cámara y le agradeció por su gestión. El legislador incluso aseguró que el día en que asumió existió "escepcticismo" en "algunos lugares", en función de su calidad de mujer, y que existieron "veladas advertencias" en cuanto a su "ecuanimidad".
En lo que parecieron ser referencias a las declaraciones de Castro, tanto Daisy Tourné como Enrique Pintado destacaron la "fuerte personalidad" y la "frontalidad" de Castro.
Las únicas palabras de reconocimiento a la diputada esgrimidas por la oposición, partieron justamente de su sucesor. "Hemos tenido la oportunidad de coincidir en muchas ocasiones y discrepar en otras, pero valorando la forma directa y frontal con la que asume sus responsabilidades", marcó Cardozo, un veterinario de Tacuarembó, que formó parte del gabinete del ex intendente Eber Da Rosa.
PROMESAS. "Soy un hombre de acuerdos". Así se autodefinió Cardozo, que destacó que iba a basar su gestión en el camino del diálogo. El acercamiento del Parlamento a la sociedad, la transparencia en la administración y el potenciar amplios debates de los proyectos, "más allá de las mayorías" existentes, fueron algunos de los objetivos que se trazó. A pesar de la camaradería de la ceremonia, el nuevo titular de la Cámara no evitó cuestionamientos al oficialismo. Así, cuestionó el cambio de posición de la izquierda en cuanto a las soluciones para los deudores y en cuanto a los ahorristas.
Cardozo dijo que ser coherentes no significa no poder cambiar de opinión, porque a veces las circunstancias cambian y el pensamiento evoluciona, pero "cuando la única circunstancia que cambia o que importa es la de ser o no gobierno, eso no es evolución del pensamiento sino un facilismo irresponsable, un artilugio que deteriora el crédito de la política".
"Ayer defendimos, junto a algunos que hoy son parte del gobierno, la solución legislativa para el endeudamiento interno, y hoy seguimos pensando lo mismo, no cambiamos. Tampoco cambiamos en lo concerniente al caso de los ahorristas del Banco Montevideo y TCB, estafados por audaces y timadores favorecidos por las carencias en el sistema de contralor bancocentralista y sin que haya ley que los contemple, vulnerándose así la seguridad jurídica que nuestro país necesita para captar inversionaes. En eso, tampoco cambiamos", comentó, logrando un aplauso generalizado en las barras.
"Se debe ser especialmente cuidadoso en la promesa porque esas promesas generan expectativas, y una democracia que no cumple lo que ilusoriamente se espera de ella, genera desencanto", agregó.