TACUAREMBO | JOSE MARIA BELLO
Alvaro Tardáguila es el último ganador de la Vuelta Ciclista del Uruguay y en esta prueba había pasado desapercibido; era uno más dentro del pelotón donde no mostraba todas las condiciones que lo adornan. Finalmente ayer, y viendo que nadie hacía nada, faltando poco saltó con el brasileño Walter Ribeiro y, con muy poco, ganó la etapa.
—En esta etapa resucitaste, ya que en la carrera no se te veía por ningún lado.
—Por suerte sí. Estaba en una mala racha y no ligaba nada pero el deporte es así: cuando vienen las malas hay que bancar y esperar que cambie la pisada, lo que nunca debe faltar es el sacrificio personal.
—Me dijo tu técnico, Yuri Corbo, que desde la tarde del martes estabas con fiebre.
—Es verdad, incluso por la noche tenía 38 grados y lo sentí durante la competencia, pero hay que tratar de no aflojar por más que a veces lo tenés que pensar dos veces.
—¿Cómo se explica que una persona haya estado la tarde y noche anterior con temperatura y al otro día salga a la ruta a pedalear 170 kilómetros y todavía le den las fuerzas para escaparse, embalar y ganar?
—En eso tuvo mucho que ver el compañero de fuga, Walter Ribeiro, que me salvó la vida. Debo reconocer que si no fuera por él creo que no hubiera llegado. Trabajó mucho y yo hice lo que pude. A veces es lindo ver que los de atrás se desesperan por alcanzar y no pueden; ganar de pesado es mucho mejor.
—Hoy se corre la primera contrarreloj.
—Trataremos de hacer cómoda la primera parte a Néstor (Pías) y a Mateo (Sasso) para que luego puedan dar todo en la crono. Si te referías a mí, debo ser sincero y decirte que todavía me falta, recién empecé a correr en enero y eso a esta altura te pasa factura. Espero estar a tope para la Vuelta aunque eso no quiere decir que no me vaya a esforzar hoy, a lo mejor doy el batacazo.