Cuando aún siguen frescas las imágenes e impresiones de la visita de los Rolling Stones en Buenos Aires, otra banda de estatura similar, U2, recala en la capital argentina. El cuarteto encabezado por el cantante Bono Vox llega al Río de la Plata luego de haberse presentado en el Estadio Nacional de Santiago de Chile ante más de 70.000 personas.
El concierto, que duró cerca de 2 horas y media, tuvo a 77 mil personas atentas a cada palabra que Bono lanzaba entre cada tema. De hecho, cambió la letra de Beautiful day para citar a importantes ciudades chilenas. El desempeño de U2 fue calificado como excelente por los medios de comunicación y el diario El Mercurio destacó lo elemental y poco artificioso del conjunto: "En contraste con el despliegue de tecnología, es paradójico cómo U2 es un grupo que se sustenta en la vieja escuela del rock tocado en vivo. Cuatro músicos, tres instrumentos. The Edge es el hombre indispensable: todo el carácter del sonido del grupo descansa en los característicos timbres de su instrumento. U2 ni siquiera es rock de guitarras. Es rock de guitarra, a secas". Antes de terminar el recital, Bono recordó que en ese estadio había sido utilizado como centro de detención luego del Golpe de Estado del 11 de setiembre de 1973. "Si había algún mal espíritu en este lugar, ellos se han ido", afirmó y recibió la ovación del público.
Las ovaciones de la audiencia no fueron las únicas muestras de apreciación que recibió Bono en su visita a Chile. El cantante y compositor también fue distinguido con la Medalla al Mérito Cultural Pablo Neruda por el saliente mandatario Ricardo Lagos en el Palacio de La Moneda. Y Amnistía Internacional le entregó el premio "Embajadores de Conciencia" en el Estadio Nacional, en una actividad en la que participó la mandataria electa Michelle Bachelet.
BUENOS AIRES. El arribo de U2 a Buenos Aires recibió casi la misma atención por parte de medios de comunicación y fanáticos que el de los Rolling Stones. Como los ingleses, los cuatro irlandeses se alojaron en el Four Seasons. Pero a diferencia de Jagger & Co. Bono y los suyos se tomaron un tiempo para saludar, firmar autógrafos y charlar con los fanáticos de la banda.
El fervor de los admiradores del grupo determinó que se pusieran más entradas a la venta para los conciertos en el Estadio Monumental mañana y el jueves. Las entradas disponibles en una primera instancia estaban agotadas desde hace varias semanas, pero a último momento se decidió poner más entradas a disposición del público. La razón que determinó tal medida fue la dimensión del escenario a utilizar por el grupo. Una vez armado, la producción del show entendió que habría más espacio que el inicialmente pensado. Los interesados podrán elegir entre platea baja preferencial (a un valor de 250 pesos argentinos), platea alta ($ 150) y campo ($ 150).
La banda visita el Río de la Plata por segunda vez en su trayectoria —U2 había estado en 1998 con el disco Pop— y llega a esta zona del mundo en el marco de su "Vertigo Tour", que promociona su más reciente disco: How to dismantle an atomic bomb. Si los shows en Buenos Aires resultan similares a los de Santiago, los seguidores de U2 recibirán, durante algo más de dos horas, una lista de 22 canciones entre las que figuran varias del nuevo disco (Vertigo, City of blinding lights, Sometimes you can’t make it on your own, Yahweh), además de clásicos del repertorio de U2 como Sunday bloody sunday, With or without you, New year’s day y, por supuesto, I still haven’t found what I’m looking for, tal vez la canción más conocida de la banda. Luego de los shows de U2, la capital argentina recibirá las visitas de Oasis, Joaquín Sabina y Santana.