JUAN PABLO CORREA
Desde Argentina se generan en estos días serios problemas para la economía de Uruguay como consecuencia del bloqueo de los puentes que unen ambos países y las trabas a la circulación de carne hacia Chile. Pero hay otros en ciernes que pasan menos advertidos. Este año, al igual que en los dos anteriores, Uruguay se ve obligado a adoptar a toda velocidad providencias porque el cumplimiento de los contratos de compra de energía eléctrica a Argentina es incierto y las lluvias escasean en las zonas donde están instaladas las represas de generación.
El gobierno dice estar tranquilo porque se apresta a adjudicar a una comercializadora brasileña la compra de hasta 700 megavatios que podrían llegar en marzo y en el período setiembre-diciembre. La decisión de compra debió tomarse porque Argentina está en dificultades para entregar buena parte de los 150 megavatios que provee mensualmente a Uruguay por contrato. El viernes 18 cortó la entrega varias horas porque debía satisfacer su elevada demanda interna. Una muestra: el martes pasado Argentina llegó a un nivel récord de demanda de 16.753 megavatios porque las altas temperaturas dispararon el consumo de aire acondicionado.
Para resumir, la demanda argentina crece al fuerte ritmo que lo hace la economía pero "toca" el techo de la capacidad instalada de generación. Sostienen los técnicos que esto ocurre porque desde 2002 en el país vecino hay un déficit de creación de infraestructura energética —centrales de generación eléctrica, transporte de gas, etcétera— por la falta de certeza jurídica para las inversiones.
¿Cómo encuentra esta situación a Uruguay? Vulnerable, al igual que en 2004 y 2005 como consecuencia de su fuerte dependencia de las lluvias para generar energía propia.
Salto Grande está produciendo solamente con 2 de sus 14 turbinas debido a las escasas lluvias de enero y febrero y el gobierno no quiere utilizar la gran reserva de agua de Rincón del Bonete. Por ese motivo, está recurriendo a la producción de las centrales Batlle y La Tablada que utilizan fuel-oil y gas-oil, respectivamente, que hoy resultan caras por el elevado precio del petróleo que el viernes cerró a U$S 62,91 el barril.
PERSPECTIVAS. El director de Energía, Gerardo Triunfo, dijo a El País que la demanda uruguaya, que crecerá entre 3,5% y 4% este año podrá cubrirse porque en marzo Argentina no va a necesitar la crucial energía brasileña.
Pero no todos lo ven así. Pedro Antmann, ex director de Energía y ex subsecretario de Industria que actualmente es consultor del Banco Mundial dijo a El País que "hay una muy alta probabilidad de que Argentina requiera esa energía y Uruguay con una situación medianamente seca estará en situación potencialmente muy grave".
El especialista recordó que se baraja que el fenómeno de "La Niña" en su fase seca afectará al Conosur en cuyo caso el nivel de agua en el río Negro y el río Uruguay se verá afectado. "Es sensata la decisión de preservar Rincón del Bonete y sería maravilloso si llega la energía de Brasil porque en invierno es cuando ese país tiene más oferta. Pero el gran tema es que la conversora que permitirá el pasaje por Argentina es propiedad de nuestros dos vecinos" lo que hace depender a Uruguay de lo que ocurra en Argentina, explicó.
Este problema lo tiene claro el gobierno que acelera los trabajos para implementar una interconexión directa con Brasil más fuerte porque la que hoy existe en Rivera permite un flujo más limitado.
El otro as en la manga del gobierno es la construcción en marcha de una central de 200 megavatios en San José que asegura estará pronta en invierno. Pero Antmann es escéptico respecto a que se llegue en fecha porque, a su juicio, su emplazamiento fue mal elegido y no se llegará a realizar las conexiones necesarias al sistema de transmisión de UTE en fecha. "Uruguay desde 1996 pasó a depender de Argentina para satisfacer una demanda que subía 4% o 5% anual. Eso nos permitió diferir cientos de millones de dólares en inversiones y evitó cortes. Pero ahora Argentina ya no es un gran exportador por problemas propios", explicó.
La conclusión de su razonamiento es que en un escenario desfavorable puede llegarse a una situación en la que en los próximos meses no se pueda atender entre el 20% y el 30% de la demanda eléctrica uruguaya. El tiempo dará la respuesta.
Bajante
El embalse de la represa de Salto Grande alcanzó una marca de 32 metros sobre el mediodía de ayer y con este ritmo descendiente se situó en tres metros por debajo de su marca normal.
Las lluvias registradas en la cuenca próxima con valores que no superaron los 20 milímetros, para nada cambiaron la situación y por tanto el complejo hidroeléctrico solo genera 3.900 megavatios horarios; una duodécima parte de lo que es capaz de producir con sus 14 turbinas trabajando a pleno.