JOSE MASTANDREA
¡Qué cachetazo! River le dio flor de golpe a Peñarol. Lo sacudió y lo dejó al borde del nocaut en apenas 10 minutos.
Le pegó tan duro que Peñarol pareció perder la memoria futbolística. Ya a los 4 minutos, un desborde de Córdoba dejó de cara al gol a Walter López. El volante acarició la pelota en la línea y anotó el 1 a 0. Ese primer golpe lo sintió el aurinegro pero cuando quiso reaccionar llegó el segundo, 4 minutos más tarde: Gabriel Cedrés, de cabeza, puso el 2 a 0 en el marcador ante la sorpresa de las 10.000 almas que llegaron al Centenario.
Pero eso no fue todo. River siguió con su guardia levantada y con la mira puesta en el mentón aurinegro. Lo arrinconó, lo apretó y lo dejó sin reacción.
Garisto y Olivera se pararon a centímetros de la raya. Como buscando una explicación a tamaña goleada. Y el técnico hizo un cambio "a lo Carrasco": sacó a Darío Flores y puso a Nicolás Vigneri. Cambió la figura táctica con un delantero más pero a esa altura, no había solución posible.
Richard Porta anotó el tercero a los 35 minutos y siete minutos después, a los 42, López sumó su segundo gol, el cuarto de su equipo.
Peñarol, castigado hasta más no poder, no atinó a nada. Sólo llegó al arco rival por el impulso de sus individualidades. Por lo que hacía el "Betito" Acosta, por lo que empujaba Serafín García y poca cosa más. Ayer fue un caos. Se pareció más al Peñarol del pasado que al del presente. No tuvo nada para rescatar.
SE REPLEGO. Al inicio del segundo tiempo, el público empezó a impacientarse. A insultar y a gritar. Cuando Garisto sacó a Guglielmone (a los 7 minutos) el Centenario estalló en un solo silbido. Y la tribuna empezó a cantar y a presionar a los jugadores. En ese momento, llegó el descuento de Fadeuille más a los ponchazos que a fútbol. Iban 18 del complemento y quedaba mucho todavía. Pero Peñarol estaba muy golpeado. Pese a ello, cinco minutos más tarde, Vigneri anotó el segundo y cambió los insultos por aliento permanente.
River se limitó a aguantar el vendaval. Haciendo correr la pelota, cambiando de frente y enfriando el partido adentro y afuera de la cancha. Le salió bien.
Porque a Peñarol no le alcanzó con el empuje de su tribuna. Tuvo sus chances (un cabezazo de Zinho que sacaron en la raya y dos tapadas sensacionales de Guillén) pero no las aprovechó. A River le alcanzó con ese cachetazo del primer tiempo. Con esos cuatro goles aterrizó a Peñarol. Lo volvió a la realidad.