Paraná aplicará rifle sanitario sobre las 6.000 reses con aftosa

El estado brasileño de Paraná, fronterizo con Argentina y Paraguay, comenzó a preparar ayer el sacrificio de unas 6.000 cabezas de ganado para erradicar los brotes de fiebre aftosa confirmados esta semana por el gobierno federal.

Los propietarios de siete haciendas afectadas por esta enfermedad aceptaron la noche del jueves sacrificar a los animales, y desistieron de su intención de recurrir a los tribunales de justicia para evitar la matanza de su rebaños.

Tanto el gobierno de Paraná como grupos de ganaderos de ese estado del sur del país se negaban a admitir la existencia de la fiebre aftosa y dudaban de las pruebas avaladas por el gobierno federal.

Tras varias pruebas de laboratorio, con ayuda del Centro Panamericano de la Fiebre Aftosa, el Ministerio de Agricultura y Pecuaria confirmó el pasado lunes siete focos de fiebre aftosa en este estado, donde desde diciembre se estudiaba la sospecha de diez brotes en igual numero de propiedades.

El sacrificio de los animales es un paso fundamental para que Paraná pueda demostrar que ha controlado la enfermedad, recupere el estatus de libre de aftosa con vacunación y pueda reanudar sus exportaciones.

"Con el fin de rescatar la continuidad del agronegocio, y atender los protocolos del comercio internacional firmados por el gobierno federal, los propietarios rurales aceptan el sacrificio de los animales", según la Superintendencia Federal de Agricultura en Paraná.

Los brotes fueron identificados en cuatro municipios del interior del estado (Bela Vista do Paraíso, Grandes Ríos, Maringá y Loanda), lejos de la frontera internacional.

El gobernador del estado, Roberto Requiao, accedió a aportar 786.000 reales (unos U$S 374.000) para pagar el sacrificio de los animales, que debe durar hasta el fin de semana.

Antes Requiao había negado el aporte para la compra de materiales, alquiler de máquinas y pago de mano de obra en una primera hacienda que había aceptado matar los animales sin esperar un fallo judicial.

Los empresarios de la industria de la carne calculan que la crisis les ha costado 300 millones de reales (U$S 140 millones).

Paraná tiene un rebaño de casi 11 millones de cabezas de ganado, pero sus exportaciones de carne están suspendidas desde octubre, tras los primeros brotes en el vecino estado de Mato Grosso do Sul. EFE

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