Carlos Montaño
Trouville y Aguada parecen haber evitado definitivamente el cruce de la muerte en cuartos de final. Soriano está clasificado y tercero. Difícilmente en tres fechas caiga tan abajo y deba sostener el gran desafío con los "rojiverdes" o con los "rojos".
El equipo del Litoral tiene ventaja de dos a cero sobre ambos y en la eventualidad de medirse con uno de los dos en cuartos de final, el primer partido lo jugará de local. Uno de los errores garrafales en el sistema de disputa de esta Liga Uruguaya, que seguramente no dará que hablar gracias al ascenso que tuvo Soriano y a la posición que ocupará.
Es un alivio para Trouville y para Aguada y no pone en el debe a la justicia deportiva.
Las dos instituciones aludidas apostaron a lo grande en este certamen, acrecentado el protagonismo que siempre tuvieron y tendrán, compitan por el título, en mitad de tabla, luchando por la permanencia o en segunda división.
Hoy son los candidatos de hierro para consagrarse campeones. Trouville es el que juega mejor. Dwyne McGray "despertó" y es figura al adquirir ritmo de competencia. En la zona perimetral no recuperó aún su nivel real y en las tablas, ni que hablar de su fortaleza.
Aguada es un plantel completo, que se fortaleció sobremanera en la tabla con Claudio Charquero y asimismo en el perímetro con Diego Pereyra.
Hay una incógnita a despejar: si su actuación en la Liga Sudamericana fue una sobrecarga física demasiado grande y si hubo un peso anímico negativo por la derrotas holgadas que sufrió.