Rio de Janeiro - La legendaria banda británica de rock The Rolling Stones tapizó ayer con puro rockanroll la arena de la playa de Copacabana de Rio de Janeiro, en el mayor show de su historia ante casi un millón y medio de personas, y cumplió con la gigantesca expectativa generada.
Ante una platea integrada por tres generaciones y una variada fauna , el show gratuito dio lo prometido: dos horas con grandes clásicos de los sexagenarios Stones, que probablemente cerrarán su carrera con esta gira llamda "A Bigger Bang".
La marea humana se congregó pacíficamente en la famosa playa para ver a sus majestades satánicas en su tercera presentación en Brasil, marcada por el mayor operativo de seguridad de la historia local.
Comandada por el mítico vocalista Mick Jagger y el guitarrista Keith Richards, la banda salió al palco tras atravesar una pasarela de 83 metros desde el hotel Copacabana Palace, ferozmente custodiada por agentes especiales y guardaespaldas, y tras una revisión del área con canes rastreadores, contató un periodista de la AFP.
Policías, músicos, médicos y limpiadores querían tomar fotos, pero los Stones pasaron al trote para ingresar al gigantesco escenario de 24 por 60 metros. A un lado del palco el mar repleto de embarcaciones con luces encendidas; del otro decenas de edificios con sus balcones atiborrados de aficionados.
"Hola Rio, es bueno estar de vuelta", dijo Jagger, vestido con pantalón, camisa y zapatos deportivos negros, pero que tras cambiar varias veces de vestuario, terminó luciendo camisa de seda verde y una camiseta con la bandera de Brasil que decía "Rio de Janeiro".
Los Stones comenzaron apuntando directo a la cabeza, con el eléctrico "Jumping Jack Flash". A partir de allí y entre gritos, decenas de desmayos, flashes, sudor y humo de marihuana se disparó una ráfaga de 20 temas.
Maestro en el dominio de plateas, el cantante de 62 años exhibió el despliegue de un vocalista 30 años más joven, moviéndose de un lado a otro y agitando al público: "Ustedes son fantásticos. Aquí está muito bom . Las muchachas son muy lindas", arriesgó en portugués.
Los Stones siguieron con temas como "It s only Rock and Roll", "Tumbling Dice", "Wild Horses", una frenética "Midnight Rambler" y uno de Ray Charles ("Night time is the right time"). Hubo frenesí cuando llegó "Miss You" y una plataforma móvil llevó por rieles a toda la banda hacia el medio del público.
Aelante casi 5.000 personas -entre ellas la modelo Daniela Cicarelli, ex novia del astro del Real Madrid, Ronaldo- se apiñaban en un área VIP exclusiva sin emociones fuertes, y detrás una masa compacta de gente intentaba subsistir a la presión del agolpamiento bajo un agobiante calor.
Buena parte eran cariocas, el resto eran turistas llegados de diversos rincones de Brasil y de países como Alemania, Argentina, Bolivia, Inglaterra, Venezuela y Uruguay.
Pasada la mitad del concierto sonó "Honky Tonk Woman". Jagger revoleaba una camiseta y miles le imitaron. Varios jóvenes cayeron a la calzada luego de que la rama del árbol en que estaban colgados se rompió por el peso. Luego vinieron los clásicos "Sympathy for the Devil", "Start me up" y "Brown Sugar", con que los Stones culminaron el recital.
"Mick Jagger, make a son in me", (Mick, hazme un hijo) decía una pancarta en mal inglés mientras una joven agitaba sus brazos.
La despedida fue simplemente incendiaria: Richards inició el "riff" del mayor clásico de la banda, "Satisfaction, haciendo cantar al público en coro como si fuera una sola persona.
Después sobrevino algo parecido al caos: una alfombra de bolsas y botellas plásticas, y latas de cerveza cubrió la arena, mientras cientos dormían en la calle, muchos peregrinaban de vuelta a casa y los vendedores ambulantes de bebidas, camisetas y enseñas de los Stones intentaban liquidar su mercadería.
La Policía Militar que dispuso 2.050 hombres en el área-, los bomberos y los organizdores, estimaron la asistencia en cerca de 1,5 millones de personas. Lo cierto es que movilizarse allí ayer era misión difícil.
Al final el público se fue con lo que había ido a buscar: un show memorable y pura "Satisfacción".
AFP