Madrid - ETA dejó mal parado al gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero al descartar el esperado anuncio de un alto el fuego, dejándolo a merced de las críticas de la derecha sobre su política antiterrorista, estimaron hoy observadores.
El sábado, ETA enfrió las esperanzas de un abandono a corto plazo de la violencia alimentadas por el presidente del gobierno Rodríguez Zapatero, que una semana antes había evocado de manera solemne el "principio del fin" del terrorismo vasco.
Sin hacer mención a una tregua o alto el fuego, ETA se limitó a invitar a la sociedad civil vasca a "dar pasos" para sentar las bases de un escenario de paz.
Recordando su voluntad ante una solución política y negociada, ETA por el contrario reivindicó ocho atentados cometidos desde principios de año y repitió su reivindicación histórica por un reconocimiento del derecho a la autodeterminación.
La oposición conservadora se frota las manos.
"No es lo que el gobierno nos ha estado anunciando de manera frívola e irresponsable", reaccionó el domingo el presidente del Partido Popular (PP, derecha), Mariano Rajoy, quien pidió al gobierno que pare de "seguir la hoja de ruta de ETA" y que "rectifique" su política antiterrorista.
Desde el sábado por la tarde, el ejecutivo socialista recuerda sobriamente que sólo espera un comunicado de ETA, el que anuncie su renuncia a la violencia, condición impuesta por Rodríguez Zapatero para iniciar "negociaciones".
ETA "no dice nada de lo que se esperaba", reconoció el domingo el diario pro gubernamental El País.
El último comunicado de ETA no ayuda a Rodríguez Zapatero, que puso la pacificación del País Vasco como principal prioridad de su mandato, aunque insiste en decir que se tratará de un largo y difícil proceso, y sigue remando contra una parte importante de la opinión española.
Un sondeo publicado el domingo por el diario de derecha La Razón reveló que 74% de los españoles se oponen a toda concesión a ETA a cambio de un eventual abandono de la lucha armada.
Y sólo el 9% aprueba la idea de un "acercamiento" de presos de ETA al País vasco, que sería para la opinión general la clave principal de negociaciones directas entre el gobierno y ETA, en paralelo a una segunda negociación entre partidos políticos sobre el futuro marco político del País Vasco.
Rodríguez Zapatero chocó además contra las influyentes asociaciones de víctimas del terrorismo que convocaron para el próximo sábado en Madrid una gran manifestación contra su política antiterrorista, con el apoyo y estímulo del PP.
En el País Vasco algunos relativizan, sin embargo, el alcance del último mensaje de ETA.
"Al decir no tenemos prisa, toman la iniciativa y a contragolpe a los rumores de los últimos días. Pero nada cambió", sostuvo el director del semanario Cambio 16 (centro-izquierda ), Gorka Landaburu.
"Según informaciones de gente muy próxima a los contactos, la decisión de un alto el fuego está practicamente tomada. Se espera en cualquier momento. La única cosa, es que no se sabe ni cuándo, ni donde, ni cómo será anunciada, en dos días, quince, en Semana Santa...", continuó.
"No hay una marcha atrás", dijo a AFP uno de los dirigentes del ilegalizado Batasuna, brazo político de ETA, Joseba Alvarez.
Al invitar a la sociedad civil vasca a "dar pasos", la organización armada "dice que los preliminares están prácticamente en marcha para pasar de las declaraciones a los hechos", añadió.
"Hay progresos, pero todos quieren ir de prisa, cuando esto exige muchos pequeños pasos", añadió el responsable independentistas que considera "probable" una futura "tregua".
AFP