Lotte Claas (88) tiene sobre la mesa de su casa uno de los 145 bulones que sostenía el águila del Graf Spee a la popa. "Fue un regalo de Héctor Bado, me dijo que era el último que quedaba", dice sonriendo. Para ella, el tornillo es un "talismán", ya que su marido, Friedrich Adolph (87), fue uno de los pocos sobrevivientes de la tripulación del Admiral Graf Spee, y es el único que hoy día permanece vivo.
"Me acuerdo que cuando entré al Hospital Militar y vi a todos tendidos en las camillas, tenía un susto horrible. Tenía que saludar a todos, pero cuando vi a Adolph me dio tanta lástima que me quedé conversando con él y no hablé con nadie más", dice Claas.
Claas, una uruguaya hija de alemanes radicados en Montevideo desde principios del siglo XX, acudió al Hospital Militar junto a sus dos hermanas para oficiar como traductoras.
Era el 19 de setiembre de 1939, y Adolph había ingresado al hospital dos días antes por una granada que cayó cerca del telémetro. "Junto a dos compañeros, estaban en la torre de vigía y se escondieron en cuclillas. Cuando se lo llevaron casi no le quedaba sangre", recuerda Claas.
Tras esa visita inicial, Claas fue casi todos los días al hospital a visitarlo, aunque según cuenta, sólo le preguntó su nombre cerca de la Navidad. "Era muy tímida", justifica. "Lo primero que le pregunté fue: ¿Cómo te sentís? Qué boba, imaginate cómo se sentiría", dice Claas en tono reprobatorio.
Adolph permaneció dos meses internado y cuando le dieron el alta médica fue a residir junto a Claas y su familia. Unos meses después, Adolph fue trasladado a una quinta en Belvedere, que el gobierno alemán alquiló para los efectivos militares que eran prisioneros de guerra.
Eso no impidió que el 14 de agosto de 1943, Claas se comprometiera con Adolph, y que el 30 de junio de 1945 se casara con él en su casa. No fue la única: sus dos hermanas se casaron ese mismo día con sobrevivientes del Graf Spee que conocieron en sus visitas al Hospital Militar.
Debido a problemas de salud, Adolph no puede recordar con precisión los detalles de la batalla, pero Claas conoce todas sus historias. Asegura, no obstante, que él siempre fue muy reservado y que "nunca habló mucho sobre la guerra".
El hallazgo del águila de bronce fue, para ella, "una emoción". Claas fue el lunes a verla en el Hotel Palladium, donde se exhibe, y junto al rescatista Héctor Bado fueron entrevistados para el Discovery Channel. Sobre la posible venta de la pieza prefiere no opinar, aunque considera que en el país no habría posibilidad de mantenerla. Por las dudas, guarda el bulón con celo, junto al álbum de fotografías.