DAMASCO | EFE y AP
Las protestas en los países musulmanes por la publicación en medios periodísticos europeos de unas caricaturas del profeta Mahoma han experimentado en las últimas horas una nueva escalada, acompañada de una mayor radicalización, con la quema de embajadas en Damasco.
Irán, en tanto, dio un paso más en el asunto de las caricaturas al anunciar que se propone revisar los acuerdos comerciales con los países con medios de comunicación implicados en la publicación de los dibujos.
En Damasco, centenares de manifestantes sirios lograron penetrar e incendiar los edificios que albergan las embajadas de Dinamarca y Noruega, los dos países europeos que publicaron por primera vez las viñetas.
Además, las sedes diplomáticas de Suecia y de Chile, ubicadas en el mismo edificio que la danesa, resultaron asimismo incendiadas.
Aunque ya anteriormente se habían producido protestas en las calles de distintas capitales, por su magnitud, la de ayer en Damasco supone un nuevo paso en la escalada que se desencadenó a finales de enero, aunque las caricaturas de Mahoma fueron publicadas por primera vez por el diario danés "Jyllands-Posten" el pasado 30 de setiembre.
Volvieron a la actualidad al ser retomadas por la publicación noruega "Magazinet" el 10 de enero, tras lo cual las autoridades de algunos países y organizaciones musulmanas pidieron una disculpa oficial.
El primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, se reunió con los embajadores de los países árabes en Copenhague, pero se mantiene en su postura de que no puede pedir disculpas por lo que haga un medio de comunicación "libre e independiente" de su país.
Pese a que las protestas arrecian en los países musulmanes, algunos medios europeos siguieron con la publicación de las caricaturas en muestra de solidaridad con el diario danés y en defensa de lo que consideran derecho irrenunciable a la libre expresión, como el diario polaco "Rzeczpospolita".
La tormenta pareció dar la razón a Samuel Huntington, el autor de la teoría del choque de civilizaciones, quien afirmaba ya en 1993 que los principales conflictos mundiales del siglo XXI no serían entre ideologías ni entre estados-nación, sino entre civilizaciones con sistemas de valores distintos.
ENCRUCIJADA. Pero la controversia sobre las caricaturas del profeta Mahoma que han aparecido en varios diarios europeos ha generado un debate que va al fondo del cisma entre las civilizaciones islámica y occidental: ¿Qué es más sagrado, la libertad de expresión o el respeto a la religión? Algunos analistas temen que la controversia agrave las tensiones entre los europeos y las minorías islámicas en el continente, ya empeoradas por los atentados terroristas del Londres del 2004 y el asesinato del cineasta holandés Theo van Gogh.
Muchos musulmanes sospechan que un Occidente próspero y poderoso está resuelto a subyugar al mundo islámico. Citan como ejemplo la guerra en Irak, la segregación social de los inmigrantes musulmanes en Europa y las normas en Francia que prohíben la exhibición de vestimentas religiosas en lugares públicos.
Un primer síntoma del resentimiento islámico quedó evidente hace unos meses, cuando inmigrantes musulmanes en Francia protagonizaron violentos disturbios en protesta por lo que consideraron abusos policiales. Con las caricaturas de Mahoma, el descontento ha hallado otro desahogo.
El imán fundamentalista Ahmed Abu Laban dijo en un servicio religioso en una mezquita en Copenhague: "En Occidente, la libertad de expresión es sagrada; para nosotros, el profeta es sagrado".
Pero muchos intelectuales y activistas occidentales insisten en que, por muy ofensivas que sean las caricaturas, están pro-tegidas por la libertad de ex- presión.
Otros destacan que los islámicos no denuncian la falta de libertad en sus propios países.
Protestas
- Miles de palestinos marcharon en varias ciudades de sus territorios, quemando banderas europeas y jurando venganza por las caricaturas.
- Hubo protestas en Turquía, Pakistán, Indonesia y Malasia contra los dibujos, que muestran a Mahoma de distintas maneras, inclusive vistiendo un turbante en forma de bomba. La ley islámica no permite representación gráfica alguna del profeta Mahoma —así sea buena— debido a la prohibición de la idolatría.
- En Irak, miles de musulmanes salieron a la calle a protestar después de los servicios religiosos vespertinos, animados por el principal clérigo chií del país. Unas 4.500 personas marcharon en Basora en el sur y quemaron la bandera danesa.
- En Copenague, alrededor de 300 musulmanes se manifestaron en contra de las 12 caricaturas publicadas en el diario danés Jyllands-Posten.
- En Londres, unas 700 personas se congregaron frente a la embajada de Dinamarca, dijo la policía. Profirieron cánticos en contra de las caricaturas y decían que eran ofensivas.