Con la vuelta de las lluvias cayó la oferta de ganado y subió el precio

| La industria debió salir a pagar precios superiores por los ganados para atender los negocios que ya estaban comprometidos

CONSULTORA SERAGRO

La sequía pasada —breve pero intensa— dejó como enseñanza sobre el funcionamiento del mercado de haciendas, que el precio lo determina el nivel de oferta, más que ningún otro factor.

Mientras duró la sequía, a lo largo de poco más de dos meses, la oferta de ganado a frigorífico se fue intensificando, por encima de lo que es normal en esa época del año. Simultáneamente, el precio de la hacienda fue bajando, tanto en lo que refiere a las categorías de embarque como a las de reposición.

El precio del novillo en planta —la categoría de referencia— cayó en ese tramo alrededor de un 6% en pie, y algo menos a la carne, porque la caída de los rendimientos carniceros por efecto de la sequía también pesaba.

La baja del ganado ocurrió a pesar de que el precio de la carne colocada en el exterior —la inmensa mayoría de la producción— se siguió fortaleciendo, por efecto de la salida de Brasil de la troya, por el brote de aftosa que sufrió en Mato Grosso do Sul, y la aparición de nuevos compradores a mejor precio como Chile, Israel y Rusia, entre otros.

El precio de la carne exportada en grandes volúmenes en los dos últimos meses del año, alcanzó los máximos niveles del ejercicio: U$S 1.708 en noviembre y U$S 1.664 en diciembre, frente a un promedio que hasta entonces era de U$S 1.570, siempre considerando la tonelada carcasa.

Quedó de manifiesto la importancia que tienen las variaciones de la oferta en la formación del precio: aun cuando las condiciones de los mercados para el producto sean excelentes, el volumen de oferta determina cómo evoluciona el precio del ganado. Y la oferta está relacionada más que nada con la disponibilidad forrajera actual y futura.

AGUA Y MEXICO. Pero todo cambió de golpe: desde que cayeron las intensas lluvias de la segunda semana de enero, el mercado dio una vuelta de campana y revirtió abruptamente las condiciones en que venía funcionando. La oferta se retrajo de inmediato, y la industria debió salir a pagar precios superiores por los ganados, para atender los negocios comprometidos.

Este desfasaje entre la demanda y la oferta se siguió acentuando en la medida que las condiciones forrajeras —y las aguadas, que estuvieron muy comprometidas— se recuperaron. Pero puede decirse que alcanza su punto culminante en estos momentos, con los anuncios de la reapertura del mercado mexicano. La perspectiva más que probable de que en un par de meses se estén realizando embarques de carne a un destino que fue tan ambicionado durante los últimos tres años, estimula la retención de los ganaderos, que hoy pueden agregar algunos kilos a los animales en preparación.

No debe olvidarse que en el período más duro de la seca, se adelantaron embarques de lotes que todavía tenían para mejorar, con la finalidad de aliviar los campos, o sencillamente para evitar perder kilos ya conquistados.

Otro factor que está pesando para estimular la retención es que la reposición está escasa y más cara: ya no puede el invernador comprar tan fácilmente para repoblar sus campos, y elige sumar kilos a los ganados que tiene en engorde.

La reposición responde muy rápido al cambio en las condiciones ambientales; hoy los criadores y recriadores no tienen apuro por vender, porque los animales están mejorando y el campo también. La pulseada será contra el invierno: los campos naturales quedaron arrasados por la seca, y no tienen demasiado tiempo para hacer volumen antes de que empiecen las heladas.

GRAFICAMENTE. Las gráficas muestran lo ocurrido hasta la semana pasada: cae la faena unas 4 mil cabezas por semana —mañana lunes se actualiza la faena hasta el día 4 de febrero, y habrá de confirmar la tendencia—; la otra gráfica expresa lo ocurrido con los precios.

Según el indicador de INAC, el precio contado del novillo gordo en pie puesto en planta frigorífica, que rondaba los 94 cts. a fines de octubre, cayó 87,5 cts. en el pico de la crisis, en la segunda semana de enero. Ahora inició la recuperación, y el precio para la última semana del mes fue de 90,2 cts., y puede descontarse que sigue para arriba.

Todavía tiene mucho que subir para alcanzar los valores anteriores a la sequía, pero va en ese camino. Debe anotarse que sube el precio y también mejoran los rendimientos carniceros, que se suman para conformar el valor del animal en pie.

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