LAUREANO BUTTENBENDER
El presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Luis Alfredo Fratti, no cree que la apertura del mercado mexicano vaya a repercutir en un incremento del precio de la carne al público en el mercado local. Sostiene también que "aún vendiendo a mercados exigentes siempre quedan cortes que no tienen una buena receptividad en el exterior y se pueden volcar al mercado interno más baratos".
En entrevista con El País, Fratti consideró que con la llegada el próximo 9 de febrero de una delegación del INAC y del Ministerio de Relaciones Exteriores a Rusia se dará un paso fundamental para la apertura de ese país a la colocación de menudencias y carne para consumo directo. Además, por esos días estará en Uruguay una misión técnica de Japón para habilitar plantas para el envío de carne termoprocesada con destino a los consumidores nipones. El funcionario cree que la apertura de México dará a Uruguay la posibilidad de ser un actor más importante en el mercado internacional.
—El 9 de febrero una delegación de INAC y la Cancillería estará presente en Rusia para participar en una feria de la alimentación. ¿Se aprovechará la oportunidad para negociar la colocación de carnes en ese mercado?
—Nosotros consideramos que Rusia es un mercado importante, y más ahora que se iniciaron negociaciones a través de la Cancillería y se logró un acuerdo para el envío de menudencias y carne de calidad para el consumo directo. Esto está en el plano diplomatico, pero nosotros vamos a insistir para que venga una misión sanitaria a Uruguay para acordar los requisitos correspondientes. Esto permitiría que en un tiempo prudencial quede operativo este mercado para carne de calidad y menudencias. Esto último sería lo prioritario para Uruguay porque para las carnes tenemos mercados muy buenos y, si bien siempre es bueno diversificar, hoy tenemos mas necesidad de mover los mercados para las menudencias para cerrar la ecuación global.
—¿La negociación surge por interés de Rusia?
—La industria ve un panorama alentador para las menudencias y carne para el consumo directo. Oficialmente esto fue una transacción porque Rusia ingresó a la Organización Mundial de Comercio con el voto de Uruguay y esto fue una labor de la cancillería que le preguntó a INAC cuales serían los puntos a negociar con Rusia y de tres o cuatro puntos se consiguieron los más importantes. También se habló de una cuota que finalmente no se consiguió, pero esto abre un panorama alentador con Rusia porque es un mercado que está creciendo y a partir de los problemas de aftosa en Brasil creció aun más.
—En lo que tiene que ver con la reapertura de México, ¿de qué manera pueden incidir los problemas estructurales de la ganadería uruguaya para lograr un crecimiento de la producción que no obligue a una sustitución de mercados?
—Que tenemos problemas estructurales, tenemos. Pero si hay estímulo en el pago de las haciendas, quédese tranquilo que eso evoluciona rápidamente. Estamos tan lejos de las barreras tecnológicas y biológicas que hay mucho paño para cortar sin romperse la cabeza demasiado. Tenemos que ver cuáles van a ser las relaciones de mercado, porque con esto de la oferta y la demanda está todo muy bien, pero se quejaban en la Junta (directiva de INAC) los representantes de los productores que el año pasado hubo una insinuación a la baja en los precios cuando los mercados externos estaban subiendo. Esto no estimula. Si nos quedamos en eso la gente puede pensar que si se hace un destete precoz, por decir una medida común y facil de instrumentar, hay una inversión de casi U$S 20 por ternero. Ahora si usted me dice que si tenemos más terneros el precio bajará porque la oferta es mucha aunque los mercados externos sigan subiendo, eso no es estimulante.
Por el contrario, una acción que se acompase con una tonificación y mayor firmeza de precios cada vez que se abre un mercado para que lo que mande internamente no sea sólo la cantidad de oferta o los factores climáticos, esto va a estimular a que haya un aumento de la producción.
—La apertura del mercado mexicano parece colocar a Uruguay en una posición más que favorable en relación al resto de los países del cono Sur...
—Sin duda. Adquirimos una ventaja extraordinaria. Siempre nos quejamos del tratamiento que teníamos en relación a otros países y hoy nosotros vamos a estar entrando a Mexico con un arancel del 9% que el año que viene bajará al 7%, mientras que Australia y Nueva Zelanda entran pagando el 25% de arancel. Sólo los países del Nafta y Chile tienen un tratamiento arancelario menor que el nuestro, por lo que los demás están en una situación de desventaja con respecto a Uruguay, cosa que no estábamos acostumbrados a ver. Creo que las ventajas son grandes y, si las señales son claras, el país está llamado a ser un actor mucho más importante en el mercado internacional de la carne.
—Se ha mencionado que puede darse un eventual incremento del precio de la carne al público, vinculándolo a la reapertura del mercado mexicano y a la escasez de oferta. ¿Cómo se visualiza esto desde INAC?
—Yo leí comentarios y creo que no son muy felices. Este es un método que se aplicó en el pasado y dió muy malos resultados. En algún momento se dijo que la carne sube y la gente dejó de comprar, mas por una cuestión sicológica que por un valor tangible. Hoy no está ocurriendo eso.
Los volúmenes si bien bajaron algo, son volúmenes muy importantes de faena y si observamos los precios recientes, por ejemplo del asado, está al mismo valor de cuando se hizo el acuerdo a principios de año, es decir entre $ 38 y $ 40 el kilo. Quiere decir que aún vendiendo a mercados exigentes siempre quedan cortes que no tienen una buena receptividad en el exterior y se pueden volcar al mercado interno más baratos.
Naturalmente que puede ocurrir que los cortes más finos puedan adquirir más valor, pero siempre habrá un rango que se mantenga estable. Si bien aún no está operativo, con el ingreso a Mexico vamos a tener faenas más abultadas que permiten este tipo de manejos. No me parece bueno estar diciendo una cosa que no sucede, porque no le hace bien al mercado interno.
—¿En caso de ocurrir algo similar se puede esperar una intervención por parte de INAC?
—La industria, los productores y los que están hablando de estos temas de la carne saben que creemos que tenemos que ir hacia un modelo incluyente en el que la gente se sienta partícipe de los beneficios que alcanza el país. Siempre estamos monitoreando el precio de la carne y entendemos que en cualquier hipótesis siempre debemos buscar los mecanismos para mantener algún corte, por lo menos, a valores más accesibles que los del promedio de la carne.
Inspección japonesa a plantas de procesado
Japón era un mercado que antes de los brotes de fiebre aftosa pagaba muy bien la carne uruguaya al igual que Corea del Sur ¿Qué novedades hay en las gestiones que se están realizando con ese mercado que lleva ya varios años cerrado?
—En este mes está llegando una misión sanitaria japonesa para analizar la posibilidad de habilitar plantas de termoprocesado. En caso de concretarse esas habilitaciones sería una muy buena señal porque todos los mercados se abren por el lado de los termoprocesados y después se llega a la negociación para otro tipo de carnes. Comienzo tienen las cosas y yo creo que esto es una señal positiva con respecto al mercado japonés.
—¿El traspié que tuvo Estados Unidos al enviar una médula espinal en un embarque y qué le significó nuevamente el cierre de ese mercado para sus carnes puede ser aprovechado por Uruguay?
—No sé como puede repercutir eso, pero que ya está en vías de solución. Si me apuran mucho diría que para la relación que tenemos de venta mayoritaria al mercado de Estados Unidos es bueno que Estados Unidos le venda a Japón.
—¿México es un mercado complementario de Estados Unidos, que es el principal destino de las carnes uruguayas?
—Sí, se podría decir que sí. Pero además es fundamental por la firmeza que nos da en el Nafta (integrado por Estados Unidos, Canadá y México) y porque indirectamente afirma el mercado del primero de esos países.