Ante la peligrosa pasividad de las autoridades ecuatorianas, la Asociación Nacional de Periodistas de Ecología y Turismo (Asopet) de aquel país reclaman acciones concretas para prevenir un nuevo desastre ambiental en Islas Galápagos.
Como se recordará, el 17 de enero de 2001 se registró un derrame de 600 toneladas de combustible del buque cisterna "Jessica" que puso en grave riesgo a la diversidad biológica de este sitio, declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco en 1979.
Pocos sitios del mundo representan mejor la idea del "paraíso" como el archipiélago Colón. Pero su principal importancia radica en que constituye un verdadero laboratorio viviente en materia de los procesos evolutivos de la biodiversidad.
Fue allí donde Darwin se volvió realmente "darwinista", pues de sus agudas observaciones e inteligentes razonamientos se cimentó su archifamosa teoría de la evolución, la cual cambió para siempre el rumbo de la biología. La ubicación de Galápagos es sobre el ecuador, a casi mil kilómetros de la costa ecuatoriana. Esa enorme distancia en buena medida ha ayudado a su conservación.
Lo que reclama con razón Asopet es que en todo este tiempo no se han tomado medidas efectivas para prevenir accidentes similares. La más reclamada es la sustitución en las fuentes de energía que se utilizan en las islas, dejando de lado los combustibles fósiles para dar paso al uso de fuentes alternativas.