Hoy, el aymara Evo Morales será entronizado gobernante supremo de los indios andinos, descalzo, enfundado en un poncho de tejidos multicolores de alpaca, coronado por un unco de cuatro puntas en una ceremonia mítica en un templo de la ciudad en ruinas de Tiwanaku, a 70 km de La Paz, centro de la cultura más longeva de los Andes sudamericanos.
Un día antes de asumir el mando de la nación en el Palacio Legislativo de La Paz, Morales recibirá una carga de poderes telúricos y espirituales de manos de un amauta (sabio sacerdote) aymara.
En el mítico templo del Kalasasaya, un grupo de yatiris (chamanes) le harán previamente una "limpia" espiritual antes de entregarle el poder de los pueblos indígenas andinos resumidos en un simbólico báculo, de siete metales y piedras preciosas.
Ese bastón de mando, fundido principalmente en oro y plata —metales sólo ornamentales sin valor mercantil para la ancestral cultura aymara— está coronado por dos cabezas de cóndor (tótem religioso) que representan el sistema de autoridad diárquica en los pueblos "llameros" (pastores de llamas) indígenas del oeste de Bolivia, sur de Perú y norte de Chile.
Morales será coronado por el amauta Valentín Dosikiki Huaranca con una suerte de gorra de lanas, tipo birrete, de cuatro puntas, que representan las regiones precolombinas del Estado preincaico del Tiawantinsuyo: Collasuyo, Antisuyo, Chinchasuyo y Contisuyo, que abarcó desde la región del Copiapó (Valle de las Turquesas en lengua nativa, actualmente en Chile) al sur, hasta el actual territorio de Ecuador, en el norte.
Al tiempo de investirse de poderes, Morales, que se instalará en la explanada del templo tiwanacota totalmente descalzo, se enfundará un chunco, poncho de tejidos cuyos motivos no se habían reproducido en 800 años, poco antes de la conquista por los Incas de territorios aymaras, explicó uno de los artesanos encargados del vestuario.
Al pie de los "achachilas" o montañas andinas que rodean este centro ceremonial de una cultura cuyo apogeo se extendió por casi tres milenios, el rito, inscrito en la cosmovisión andina, será presidido por el sabio sacerdote secundado por 24 "mallkus" (autoridades supremas) de la zona.
En lengua nativa y con algunos vocablos de la perecida lengua puquina, fuente del aymara, Morales contraerá un compromiso telúrico con la Pachamama (madre tierra) y el Tata Inti (padre sol) en un ritual sobre una "huajta" (mesa) en la principal azotea del Kalasasaya.