BELLA UNION | LEONEL GARCIA
La sede de la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas (UTAA) es un único salón desprovisto de muebles, sin contar las sillas de plástico apiladas unas sobre otras, paredes de material, un quinchado a modo de techo y con el baño fuera de la construcción central. En una de sus paredes hay una foto de buen tamaño de Raúl Sendic, uno de los fundadores del sindicato en 1961 y entonces uno de los principales dirigentes del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros. Bajo su imagen hay dos machetes cruzados, la herramienta fundamental del cortador de caña. Parece un altar profano.
Y en los hechos lo es. La figura del "Bebe", como aún lo llaman, es evocada aún hoy con emoción por los "peludos". Con este término se conoce a quienes trabajan como cortadores durante la zafra de la caña de azúcar, en contraposición con los "cañeros", muchas veces utilizada como sinónimo, con la que identifican a los productores. Junto a ese "altar" hay una copia de la carta escrita por Sendic y leída el 14 de marzo de 1985, día de su liberación. "(...) Hay padres que no pueden darle de comer a sus hijos ni vestirlos. Ellos, ellos nos empujan para seguir la lucha y ahí vamos nosotros y todo el que quiera acompañarnos", reza un fragmento de la misiva.
La sede de la UTAA está en barrio Las Piedras, dos kilómetros al norte de Bella Unión. Es una zona sumamente humilde, con calles de tierra en disposición caótica. Aún así, este barrio tiene mucho mejor aspecto que su vecino cruzando la ruta 3: el tristemente conocido Las Láminas.
Muchos peludos tienen en esos barrios, en la cercana Campodónico, y otros en la propia Bella Unión su lugar de residencia, o sobrevivencia. En estos días, la sede perdió protagonismo ya que la mayoría de las asambleas y reuniones se están realizando en Colonia España, en el predio ocupado por miembros de UTAA y otros gremios de la zona.
HISTORIA. Como en los primeros tiempos del gremio, sigue habiendo trabajadores que no pueden darle de comer a sus hijos ni vestirlos.
Las reivindicaciones siguen siendo las históricas: tierras para trabajar y mejores condiciones laborales. Los sindicalistas recuerdan con indisimulado orgullo todas sus movilizaciones. También reconocen el escasísimo éxito conseguido, algo tan histórico como sus reclamos.
Como recuerdo de las marchas a Montevideo en la década de 1960, los miembros de la UTAA aún conservan la bandera artiguista con la palabra "tierra" escrita sobre la banda roja. En ese año, reclamaban la expropiación de unas 30 mil hectáreas ociosas de un estancia en las cercanías. No lo consiguieron. "Siempre nos pisaron la cabeza, algún día eso tendrá que parar", reflexiona hoy Jorge Rodas (47), uno de los portavoces de la ocupación, y quien cuenta con orgullo que dos de sus hermanos mayores acompañaron "al Bebe" en sus primeras movilizaciones a la Capital.
SENDIC Y SENDIC. Si el "Bebe" es todavía evocado como referente su hijo, también llamado Raúl Sendic, no genera los mismos sentimientos. El martes pasado, el hoy vicepresidente de Ancap criticó la ocupación indicando que "hay gente externa" que la impulsa.
"Duele lo que dice, más por el nombre que tiene", señaló Rodas. "Pensar eso es menospreciar la inteligencia de los trabajadores, sabremos apenas leer y escribir pero sabemos organizarnos. Fue una falta de respeto, nos gustaría que viniera a pedir disculpas".