Si no practicaste Tow-In, no sabés lo que es el océano

Una tabla de salvación? ¿El sabor del peligro? En Punta del Este, el surf ya no es lo que era. Ya no alcanza con el ritmo natural del océano. La adrenalina dice que no hay nada mejor que entrar al vientre de la ola propulsado con el jet sky.

Es una técnica habitual en las grandes rompientes pero desusada en estos mares no acostumbrados a los Beach Boys como banda sonora, salvo por unos cuantos surferos tan ilustrados como valientes.

El jueves en la desembocadura del arroyo Maldonado, una dupla de locales puntaesteños se dedicó a practicar el tow-in.

Un surfista con una tabla especial es remolcado por un jet ski, lo que le ahorra una remada cansadora entre los espumones para entrar.

Una vez adentro, el impulso del jet ski le permite al surfista tomar las olas más grandes y justo antes de que quiebren. Esta fórmula de equipo permitió traspasar los límites del surf en los últimos años para correr lugares inhóspitos como el Banco de Cortés, en el medio del Pacífico, que puede ofrecer olas de más de 30 metros.

Algunas de estas aventuras surfísticas se pudieron ver en "Siete destinos", película del uruguayo Alex Berger que se preestrenó el jueves en el cine Libertador. Aunque Uruguay es pionero en muchas cosas en el inquietante mundo del surff los uruguayos somos entusiastas y esforzados. Más allá de los resultados, el cineasta Berger de alguna manera nos instaló en el mapa internacional de las olas. Filmó a algunos de los mejores surfers del mundo y elaboró un documental que recorre Hawai, Indonesia, Sudáfrica, Australia, Chile y otras costas famosas por sus olas.

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