Muchos habitantes del planeta Tierra habían sido convencidos por la comedia universal del progreso y la justicia. Abarcaba la mitad del mundo y era capaz de engañar a los más conocedores agentes de la Cía.
Pero resultó que la solidaridad era mentira; ficción teatral, teatro de masas. El socialismo real mantuvo los pobres y los ricos y se derrumbó solo, minado por la falsedad de sus números.
Los desengañados, humillados y ofendidos, juraron entonces, que jamás volverían a confiar en nadie ni en nada. Pero el tiempo cicatriza heridas y muchos emparcharon la fe y siguen creyendo.
Edgar Morin, explica:
—"En la religión cristiana, la Divina Providencia acudía para la salvación. Para la concepción laica, en cambio, estaba la providencia del progreso humano. Pero se murió el comunismo establecido y la salvación en la tierra (la utopía) fracasó. Se hizo un vacío. El programa del socialismo quedó vacante; no hay nueva imaginación"
Pienso: Un fantasma recorre el planeta. Mantuvo su ser después de morir, pero no pudo retener la esperanza.