SANTIAGO | AP, ANSA y EFE
Los más de ocho millones de votantes chilenos que hoy acudirán a sufragar en la segunda vuelta presidencial elegirán entre una candidata socialista y un acaudalado empresario derechista, pero quien resulte electo no modificará sustancialmente el modelo imperante.
Sólo matices diferencian los programas de Michelle Bachelet y Sebastián Piñera, comprometidos a mantener los logros alcanzados durante los 16 años de democracia del país, regidos por la coalición de centroizquierda gobernante.
También será la de hoy la primera elección presidencial que no ha estado caracterizada por la polaridad entre dictadura y democracia, ni por la presencia del ex dictador Augusto Pinochet, totalmente ausente de estos comicios.
SOCIAL. Los partidarios de la médica pediatra socialista, de 54 años, agnóstica y separada con tres hijos, sostienen que se emprenderán durante los cuatro años de su gobierno correcciones al modelo, pero se mantendrá el énfasis en lo social y político.
En el área política se modificará el controvertido sistema electoral binominal que le ha permitido a la minoría derechista ejercer un veto o bloqueo en el Congreso a las iniciativas reformistas destinadas a modificar la herencia autoritaria de la dictadura de Augusto Pinochet.
Piñera, un acaudalado empresario de 56 años, economista, padre de cuatro hijos, sostiene que es necesaria una alternancia en el poder luego de tres gobiernos de la coalición oficialista y que Chile "puede más" para corregir las desigualdades y pobreza que subsisten.
En la primera vuelta electoral, el 11 de diciembre, Bachelet obtuvo el 45,95% de los votos y Piñera el 25,4%.
FENOMENO. La candidata socialista, sin una carrera política previa, ha encarnado lo que se ha dado en llamar el "fenómeno Bachelet" por haber saltado al escenario político con una creciente popularidad y respaldo ciudadano.
Su postulación fue algo natural en su sector, pero antes debió superar incluso la resistencia varonil de su propio Partido Socialista, según se ha revelado. Luego sorteó la postulación dentro de la Concertación de Partidos por la Democracia, la coalición gobernante, de la ex canciller Soledad Alvear, quien debió renunciar a una elección primaria ante la superioridad de Bachelet.
El hecho de que una mujer separada y no creyente esté a punto de lograr la Presidencia, en un país si bien moderno y económicamente pujante, muy conservador en su mentalidad, es toda una muestra del "fenómeno Bachelet".
LOCOMOTORA. Piñera, que desde la restauración de la democracia en 1990 ha estado vinculado a la actividad política con diversos cargos, no ocultó desde sus inicios su ambición de alcanzar la presidencia. Tras varios tropiezos, la cerrada lucha que le daba la derecha más conservadora, y la renuncia a sus pretensiones en algunas ocasiones, en mayo del año pasado alcanzó finalmente sus propósitos al ser proclamado candidato presidencial por su Partido Renovación Nacional.
Con su despliegue físico y financiero, la "locomotora", como le gusta apodarse, comenzó un arrollador avance y en la primera vuelta dejó atrás a su sempiterno rival, Joaquín Lavín, quien volvía a postularse tras darle cerrada lucha en 1999 al actual presidente Ricardo Lagos.
Lavín se sumó a la candidatura de Piñera, pero su partido Unión Demócrata Independiente, de ultraderecha, pareció resistirse al entregarle un respaldo sólo formal. Sus máximos dirigentes sólo al final aparecieron en la campaña del candidato.
La votación sumada de Piñera y Lavín alcanzó al 48,3% en la primera vuelta.
ENCUESTAS. Las encuestas recientes, sin embargo, mantienen el favoritismo de Bachelet por diferencias entre 4 y 6 puntos. El jueves, Mori le dio el 45% de los sufragios a la oficialista contra el 40% de su rival. Si se excluían los votos nulos o en blanco, tal cual ocurrirá hoy en el cómputo final para determinar el ganador, la diferencia se aumenta de 53% a 47%.
El abanderado de la derecha durante el mes que medió entre la primera y segunda vuelta realizó una campaña confrontacional con su adversaria y criticó severamente al gobierno por el respaldo que le otorgó a Bachelet. Piñera acusó al presidente Ricardo Lagos y a su gobierno de efectuar un intervencionismo electoral "descarado" y "brutal".
ILEGITIMIDAD. Estas declaraciones de Piñera, quien añadió que ese respaldo "disminuye la legitimidad de esta elección", generaron voces de alarma en el gobierno.
Mientras el jefe de la campaña de Bachelet, Andrés Zaldívar, llamó a Piñera a "reflexionar", el vocero del presidente Lagos expresó su preocupación por los dichos del candidato opositor.
"Es necesario guardar la calma. Tener cuidado, confianza y respeto en instituciones que están funcionando bien. No hay que ponerse nerviosos por más ansiedad que genere una elección a pocas horas", sostuvo.
A su vez, Zaldívar expresó su confianza en que los dichos de Piñera sean producto de "la ansiedad y la pasión", y dijo confiar en que éste no objetará el resultado de los comicios.
De compras en Santiago al ritmo de "Woman"
Un turista distraído no se daría cuenta de que Chile está a punto de votar ni de que, según las encuestas, elegirá a Michelle Bachelet como la primera mujer presidente de su historia. Pero al preguntar todos tienen algo que decir sobre esta socialista, y —casualidad o no— la música funcional del paseo de compras es "Woman", de John Lennon.
"Chile es un país muy machista, y aquí estamos, a punto de lograrlo", dice Alicia, una educadora de 48 años que mira cosméticos en una vidriera del centro de Santiago. "Si lo vemos como cuestión de género, más allá de ideología, las mujeres nos sentimos tranquilas con Bachelet", representadas, asegura.
A horas de la llamada a las urnas, no hay indicios de actividad electoral en la peatonal Paseo Estado, y el aspecto de los transeúntes es el de un día cualquiera.
Casualidad o no, la música funcional en los parlantes instalados a lo largo de la peatonal es una versión instrumental de Woman en órgano electrónico. "Lamentablemente ya todo el mundo sabe quién va a ganar: la Bachelet", afirma Coni, mientras mira vidrieras. Ni siquiera el hecho de que sea mujer la conforma: "No, porque es socialista", dice, y se mete en una tienda de ropa.
Lili, que vende pescado en el mercado central, tampoco quiere a Bachelet.
"No me gusta una mujer a la Presidencia: somos muy cambiantes. De repente nos gusta el rojo... y después decimos ‘nooo, mejor el verde’", asegura. "En cambio el hombre es más ‘esto se hace y se hace’", agrega.
Una señora vende verduras en un puesto callejero junto al río Mapocho. Se llama Judith, y habla pestes de Piñera: "Claro que va a haber trabajo, pero los pobres aquí estamos como esclavos. Para mí que él quiere sentarse en el sillón y sentirse como un rey. En cambio, pienso que la Bachelet es una mujer sufrida, guerrera, una mujer sola, que tiene sus hijos. Los pobres vamos a avanzar con ella".
PABLO FERNANDEZ/AFP
Para la Bolsa la ganadora es Bachelet
La Bolsa Electoral proyectó ayer un estrecho triunfo de la candidata oficialista Michelle Bachelet, quien obtendría mañana el 51,4% de los votos frente al empresario Sebastián Piñera en el balotaje para elegir al sucesor de Ricardo Lagos.
El estudio, realizado por la Universidad de Chile en conjunto con la Universidad de Chicago, sostuvo que "el último fin de semana de la Bolsa Electoral termina con una cierta estabilización de las probabilidades".
La bolsa le otorga un 83% de probabilidades a Michelle Bachelet de ser Presidenta. De ese porcentaje, adicionalmente, se le otorga un 47% de probabilidades a que el resultado sea superior a un 3% de margen.
La predicción de la Bolsa Electoral es un triunfo de Michelle Bachelet por 2,87%, es decir con un 51,4%, concluyó el análisis de dicho mercado ficticio que contó con la participación de un universo de 600 estudiantes.
El mérito de la muestra es que en la primera vuelta acertó al triunfo de Bachelet, pero que debería ir a un balotaje con Piñera.
Tras la primera vuelta, el 15 de diciembre se emitieron ocho bonos, cuatro de los cuales daban por ganadora a Bachelet y cuatro a Piñera por distintos porcentajes. Los bonos de Bachelet no dejaron nunca de marcar una tendencia al alza, al contrario de los de Piñera.
ANSA