Mundo libre

Hoy hay en el mundo más personas que son libres que nunca antes. Y siendo libres podemos colaborar con otras personas libres para poder encaminarnos hacia un mundo libre. Ello es así porque a los muros los edifica la mente del hombre y es ella la que puede derribarlos. Este nuevo orden de la libertad es el que nos propone el profesor Timhothy Garston Ash, en su reciente libro: "Mundo Libre" (Tusquets/Urano). El autor, nacido en 1955, doctorado en Historia en Oxford y, desde hace un cuarto de siglo profesor de Historia Contemporánea, es colaborador de "El País" de Madrid, y uno de los más prestigiosos politólogos de la actualidad. Ha obtenido, entre otros, el premio Somerset Maugham y el Prix Européen de L’Essai.

Podríamos decir que las palabras iniciales son el eje del extenso análisis que realiza. Un camino desde Platón a la OTAN, para usar sus palabras. Y ello está plasmado en estas páginas que son el resultado de conversaciones con George Bush, con Tony Blair o Gerhard Schröder, con granjeros de Kansas y soldados del Reino Unido, atendiendo sondeos de opinión en veinticinco viajes realizados entre Europa y los Estados Unidos.

Tras la implosión de la Unión Soviética, Estados Unidos se convirtió en la única superpotencia mundial. Para los norteamericanos dejó de tener sentido la idea de que necesitaban ayuda para garantizar sus libertades. ¿Y Europa? La Europa Occidental, a su vez, dejó de necesitar a los Estados Unidos para defenderse del Ejército Rojo, pues éste se esfumó y, además, los países que éstos ocuparon se fueron convirtiendo en miembros de la Unión Europea. Nació así una tensión nueva. El historiador inglés se pregunta, en consecuencia, si ahora el mundo está dividido entre Estados Unidos y Europa, y si es posible unir nuevamente a Occidente. Aquí está el sustractum de esta valiosa obra.

El libro comienza un largo paseo por EE.UU. y Europa, sin dejar de mirar al resto del mundo.

Con la desaparición del Este comunista y el final de la guerra fría, comienzan a advertirse signos de decadencia de Occidente, aunque el siglo XX terminó con esperanzas de libertad: el 9/11 (según grafía europea, con el día antes del mes), cayó el Muro de Berlín. Y el siglo XXI se inició, dice el historiador, otro 9/11 (esta vez según la grafía americana, que pone primero el día y luego el mes), con los diabólicos ataques terroristas islámicos a las Torres Gemelas. Con ello se materializaban las predicciones sobre la forma que tomaría el mundo en el siglo XXI. Luego, el 11 de marzo de 2004, en Madrid, dio a Europa su epifanía del miedo. Y ahora, Londres.

En el mundo hay más de dos mil millones de cristianos y más de mil trescientos millones de musulmanes. Y está la guerra, tras haber decidido Bush que "la guerra contra el terrorismo pedía una guerra contra Irak". Irak es un terreno sangriento; sin dudas un criadero de nuevos grupos terroristas. La historia está llena de sorpresas y no hay que olvidar que los presidentes y primeros ministros llegan y se van pero los grandes desafíos que vivimos continúan. Es aquí cuando la crisis aparece como una oportunidad.

En consecuencia, si Estados Unidos no puede orientar solo el mundo, Europa no puede funcionar al margen de una gran comunidad transatlántica, y tragedias como las de Medio Oriente y las de los países subdesarrollados sólo podrán detenerse mediante la colaboración de europeos y estadounidenses. Y de todo ello habla este libro impar, del que ha dicho el escritor y ex presidente checo Václav Havel, que es: "Una estimulante propuesta para una mayor libertad en una nueva era de la política internacional".

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