La Intendencia de Canelones denunciará hoy a la Policía la existencia de una fosa común en el cementerio de Pando donde habrían sido enterrados entre 400 y 500 cuerpos, que están contenidos en bolsas negras, varios de ellos sin identificar y otros que podrían tener más de veinte años desde su fallecimiento.
La autorización para cavar esa fosa se dio hace por lo menos dos años, pero recién se conoció ahora por la denuncia de una funcionaria municipal. De inmediato, se inició una investigación administrativa según la cual, de constatarse la veracidad de los hechos, hay un ex jerarca de la administración anterior involucrado junto a, por lo menos, diez funcionarios de la necrópolis pandense.
Las indagaciones y testimonios recogidos permitieron establecer que los cuerpos fueron trasladados por los propios funcionarios desde varias zonas del cementerio de Pando a la fosa común.
Según supo El País, algunos cuerpos estaban identificados con una chapa prendida de la bolsa negra. Muchos estaban reducidos, otros se encontraban enteros y varios de ellos presentaban signos de momificación.
De las inhumaciones para enviar los cuerpos a la fosa no hay ningún registro oficial, ni tampoco hubo llamado a los familiares de los occisos para enterarlos de su traslado.
De acuerdo con la ordenanza de las necrópolis canarias, pasado el tiempo legal de la inhumación, de no presentarse ningún familiar, se les debe citar a través del diario local u oficial, con lo que el presunto enterramiento está en condiciones irregulares.