WASHINGTON
El juez Samuel Alito, escogido para integrar la Corte Suprema estadounidense, rehusó ayer pronunciarse sobre la legalidad de las escuchas sin mandato judicial ordenadas por el presidente George W. Bush, durante la audiencia en el Senado que debe confirmarlo en el cargo, instancia que puede durar varios días.
"Para responder una pregunta sobre este tema sería necesario que yo conociera los argumentos de las partes, sobre esa base se puede decir que está fuera de la ley, sobre esa base el presidente puede decir que lo que pasó estaba cubierto por la autorización de usar la fuerza en la guerra contra el terrorismo", declaró Alito.
El juez respondió así a una pregunta del senador demócrata Patrick Leahy, uno de los elegidos para interrogarlo sobre la legalidad de las escuchas realizadas en Estados Unidos por la ultrasecreta Agencia de Seguridad Nacional (NSA) con autorización de Bush después de los atentados del 11 de setiembre.
Alito, propuesto por Bush para la Corte Suprema, precisó que estimaba "plenamente justificado" que una víctima de las escuchas recurra a la justicia, puesto que "los tribunales sirven para eso, para proteger los derechos de los individuos frente al gobierno o quienquiera que viole sus derechos".
Agregó que es muy probable que la justicia federal, incluso la Corte Suprema, se involucren en el asunto de las escuchas.
CONSERVADOR. El juez, ex funcionario del gobierno republicano de Ronald Reagan (1981-1989) que defendió en los años 80 una concepción de amplias prerrogativas del Ejecutivo, igualmente repitió ayer que "nada está por ecima de la ley, ni siquiera el Presidente".
Alito, de 55 años, es un juez de un tribunal federal de apelación, conocido por su perfil conservador. Demócratas y grupos de defensa de los derechos civiles temen que su designación modifique el equilibrio actual en la Corte Suprema. AFP