Termina de cumplir setenta y cinco años de vida, el "Argentino Hotel" de Piriápolis. Fundado por el visionario Francisco Piria, inaugurado el 24 de diciembre de 1930, integra el patrimonio cultural del país. No solamente por su arquitectura de notable diseño art deco, también por los mil detalles de su equipamiento que, en artefactos eléctricos, herrajes y mobiliario, representa a un país que entonces apuntaba alto.
Parte de ese pasado esplendor se ha mantenido y, en este rubro, es digno de encomio el esfuerzo de los Méndez Requena, actuales administradores. En el árbol navideño que adornó este año el lobby brillaron algunos caireles de cristal, rescatados de las lámparas desperdigadas con descuido que encontraron al hacerse cargo del hotel.
Desde el punto de vista gastronómico, el Argentino Hotel permite a sus huéspedes desayunos, almuerzo y cena. En el caso de la comida formal del mediodía y de la noche, la calidad del "buffet" es más que satisfactorio, con una constante que este año lo muestra mejorado con relación al año previo.
El salón Magdalena, sede de las comidas, está arreglado con sencillez pero la luz del verano se cuela por las ventanas laterales en el mediodía y le presta alegría clara. El servicio, campechano pero eficaz, gracias a la cordialidad natural y al sentido hospitalario del personal, que los clientes agradecen.
El buffet se dispone en platos fríos, calientes y postres, en una muy amplia gama. Las ensaladas reflejan la preparación diaria, las carnes frías de cerdo, ave o roastbeef, irreprochables, batería de salsas conocidas (mayonesa, golf, tártara), aderezos con aceites diversos, vinagres. Buenos escabeches de pollo, berenjenas, zucchini y otros vegetales bien presentados. Sopa del día entre los platos calientes que merece aplauso en sus distintas variables: desde el limpio caldo hasta las cremas de zanahoria o puerros, a las que no hace falta sumar el queso rallado de rigor, que está allí pero que el sabor de las tazas, torna innecesario. Arroz con vegetales y notas de azafrán, los inexcusables mejillones a la provenzal y la muy generosa gama de postres. En este rubro, excelente Crema Catalana, tartas de frutas impecables, sólidas construcciones de chocolate con y sin menta, flanes ligeros y para los disciplinados frutas siempre deliciosas: melones, ananás, kiwis, duraznos, manzanas, naranjas y bananas. Carta de vinos nacionales convincente aunque no muy extensa.
Es justicias mencionar a Evaristo, en el desayuno, a Carlos y Silvia en el buffet, porque todos se proponen, y logran, una atención cálida y cómoda para el comensal.
Argentino Hotel / Piriápolis / teléfono: 043-22 791 / Buffet del mediodía y la noche / Precio por comensal: U$S 15 para los no huéspedes y U$S 12 para los huéspedes, ambos precio sin bebidas.
Los vinos del verano n Así como existe una cocina atada al calendario, lo mismo sucede, aunque quizá en menor medida, con los vinos. Ahora el termómetro delata calores que el cuerpo registra, proclamando que el verano está aquí. El vino entonces, fresco y liviano, se recomienda por sí sólo. Felizmente, abundan muy buenos blancos uruguayos y haremos una pequeña selección a lo largo de notas sucesivas, que comienzan hoy.
El Sauvignon Gris de Casa Filgueira es un excelente vino que reitera ahora en la cosecha 2005 disponible las virtudes anotadas en la añada anterior. Es adecuado beberlo entre 10 y 12 grados de temperatura. Muestra un color pajizo muy pálido y en la fase olfativa, marcado aroma cítrico. En la boca es seco, muy frutal, buena estructura, que se expresa oleosa y se sostiene en el prolongado final sobre la acidez cítrica. Estupendo aperitivo, copa de todo momento, pescados, ideal con los clásicos mejillones provenzal, pastas salsas lácteas o marineras, cerdo, aves y quesos de cabra y cremosos. Sin duda un vino que los calores de este verano aconsejan como compañía diaria.
Sauvignon Gris 2005, Grado 13%., Casa Filgueira, Precio: $ 105, (Las Croabas, 708 51 44) en relación calidad-precio excepcional.