Bruselas - El primer ministro británico Tony Blair pronosticó hoy que la cumbre de la Unión Europea sobre el nuevo presupuesto "será muy dura y muy difícil".
Blair se encontraba aislado antes de la reunión cimera del jueves, especialmente por su empeño en reducir la ayuda a los nuevos miembros del bloque al mismo tiempo que Londres retiene prácticamente intacto el reintegro que recibe anualmente en compensación a su falta de subvenciones agrícolas comunitarias.
"Va a ser muy dura y muy difícil", indicó Blair a los periodistas antes de reunirse con el presidente francés Jacques Chirac, el principal detractor de la propuesta presupuestaria británica para el periodo 2007-2013.
"Todo el mundo comprende que el presupuesto requiere a mediano y largo plazo un cambio fundamental y una reforma. ... hacemos todo lo que podemos para llegar a un acuerdo", indicó Blair.
El presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso advirtió que esta en juego la credibilidad de la UE.
"No se trata de dinero, se trata de la credibilidad", indicó.
La canciller alemana Angela Merkel dijo en una reunión de líderes conservadores que esperaba "unas negociaciones muy difíciles". Agregó que Alemania desempeñará un papel constructivo aunque existen límites - (financieros) - a lo que pueda hacer su país.
El primer ministro polaco Kazimierz Marcinkiewicz pidió a Francia que presione al máximo a Blair para lograr un acuerdo mejor. El político amenazó con vetar el acuerdo a no ser que su país obtenga más ayuda.
Los 25 líderes europeos, divididos por la última propuesta británica sobre el futuro gasto comunitario mantuvieron reuniones para forjar alianzas y trazar estrategias antes de comenzar el encuentro cimero, que podría prolongarse durante el fin de semana.
Blair, que presidirá el encuentro de dos días, está ansioso por superar el atasco y restaurar la credibilidad de la UE en un año de reveses y creciente oposición pública al proyecto europeo. El político británico se reunió además en la ciudad francesa de Estrasburgo, a puerta cerrada, con los líderes de los partidos políticos representados en el Parlamento Europeo antes de viajar a Bruselas.
Londres presentó un segundo plan de gastos comunitarios para el periodo 2007-2013 de 849.000 millones de euros (1,01 billón de dólares) algo mayor que los 847.000 millones de euros (993.000 millones de dólares) ofrecidos la semana pasada.
Gran Bretaña, que ocupa la presidencia rotativa de la UE, ofreció concesiones menores en la cuantía de su reintegro, en la ayuda a los nuevos 10 socios del bloque y en las subvenciones agrícolas, de las que Francia es una de las grandes beneficiarias. Nadie quedó contento.
El intento de Blair de recortar el gasto público comunitario reavivó una agria polémica con Chirac sobre el futuro de Europa y alienó a los aliados del primer ministro británico en la sede de la UE y en el este de Europa.
Polonia amenazó con vetar el plan, España exigió que Londres haga más concesiones e Italia consideró la última propuesta de gastos insatisfactoria .
El canciller francés Philippe Douste Blazy acusó a Gran Bretaña de ser inflexible y de negarse a compartir plenamente la ampliación de la UE ocurrida en el 2004, cuando 10 naciones mayoritariamente pobres de la Europa Oriental se sumaron al bloque de los 15.
"Francia está dispuesta, naturalmente, a negociar pero no aceptaremos un acuerdo a cualquier precio", advirtió el canciller en París.
AP