Bush confesó los errores de espionaje que lo llevaron a Irak

| La Casa Blanca sabe que elecciones parlamentarias de hoy serán la clave para la instalación de un gobiernodemocrático

MEA CULPA. Por primera vez, Bush reconoció que información falsa llevó a su país a la guerra, pero el trabajo tiene que terminarse. 200x138
MEA CULPA. Por primera vez, Bush reconoció que información falsa llevó a su país a la guerra, pero el trabajo tiene que terminarse.
AP

Daniel Herrera Lussich | Washington (Corresponsal)

Verdadera sorpresa provocó ayer en el pueblo estadounidense la confesión del presidente George W. Bush "aceptando y asumiendo la responsabilidad de haber llevado al país a la guerra en Irak, en base a informes de espionaje erróneos" y reafirmando que "nos quedaremos hasta que se logre la victoria".

La jornada electoral de hoy en Irak es sin duda clave para la imagen y la popularidad del presidente George W. Bush, la Casa Blanca se ha jugado todas las cartas a un día de calma, dentro de lo que puede llamarse calma en Medio Oriente, a una alta concurrencia de votantes y a lograr instalar la "única democracia constitucional del mundo árabe".

En la última semana Bush ha pronunciado en diferentes estados cuatro discursos, referidos concretamente a la estrategia americana en Irak, saliendo al cruce con virulencia a los que exigen el inmediato retorno de las tropas, calificándolos de "antipatriotas" e "irresponsables", y buscando en cada una de sus apariciones públicas mostrarse en el estrado rodeado de importantes figuras republicanas del Congreso y de altas jerarquías militares.

La embestida de George W. Bush por diarios, radios y televisión, tanto en inglés como en español, cuando todos los sondeos daban una visión absolutamente negativa de la opinión pública sobre la gestión del gobierno y la guerra de Irak y era blanco de durísimos ataques de la oposición demócrata en diputados y senado y también de alguna voz importante oficialista, logró detener la estrepitosa caída y mejorar algunos puntos en la impresión de la gente. Su imagen subió desde el más bajo índice de los dos períodos de su presidencia, 38% a 42%, según CNN y "UsaToday", y también mejorar la respuesta sobre el envío de tropas: en noviembre el 54% manifestaba que había sido un error y 45% sostenía que había sido una decisión acertada ; ahora en los 11 primeros días de diciembre, luego de los empujes de Bush, cambió: un 47% es desfavorable, mientras un 50% está de acuerdo.

CAMBIO DE DISCURSO. Sin duda Bush y su equipo de asesores decidió dar un viraje al discurso y salir al cruce, con vehemencia, ante la lluvia de ataques que recibía y recibe el gobierno desde hace varios meses. La insistencia en que "las armas de destrucción masiva en poder de Saddam Hussein" habían impulsado a la guerra contra Irak, era una versión que prácticamente la gran mayoría de los americanos no aceptaba como verdadera y se irritaba solo de oír repetirla por las más altas autoridades.

Y Bush ayer decidió dar el "gran salto" y reconocer o confesar un error que era el comentario de todos los estadounidenses. No creemos que este cambio aumente su impopularidad, por el contrario, puede ser un paso adelante, aunque todo depende del desarrollo de las elecciones parlamentarias de hoy en Irak y de la posibilidad de que un buen resultado le abra las puertas para anunciar oficialmente el comienzo del retorno de las tropas. Sea una voz acerca de una vuelta muy espaciada desde abril, mayo o fines de 2006, pero que sirva para crear en los americanos la ilusión de que no está lejos el fin de las malas noticias que a diario enlutecen a todo el país.

DIA DECISIVO. Y Bush en el inesperado vuelco de su discurso, fue categórico: "Como presidente fui responsable de la decisión de ir a Irak y tengo la responsabilidad de solucionar lo que fue erróneo, mejorando nuestros servicios de inteligencia, que es exactamente lo que estamos haciendo y permanecer en el país árabe", insistió, "hasta que se logre la victoria".

Pero dio también una voz de alerta, "los progresos tras los comicios de mañana (por hoy) pueden ser lentos. Seguramente llevará un tiempo saber quién ha ganado, llevará un tiempo para que formen gobierno. E insisto, estamos hoy en Irak porque nuestra meta siempre ha sido más que derrocar a un dictador brutal: dejar un Irak libre y democrático".

"Debemos recordar que un Irak libre nos beneficia y será un foco de esperanza", dijo.

Bush apuntó también a ciertos sectores que ubicó en Washington y están pidiendo una rápida retirada estadounidense de Irak. He escuchado cuidadosamente todos los argumentos, pero concluyo que establecer un límite artificial para una retirada sería un desastre".

La oposición demócrata del Senado ofreció una conferencia de prensa, ayer, una hora antes del discurso de Bush. El líder del sector Harry Reid manifestó que 41 miembros de dicho cuerpo, todos demócratas, habían enviado una carta al presidente, pidiéndole que haga que las cosas funcionen bien en Irak, luego de las elecciones.

La cúpula de la Casa Blanca y el propio pueblo americano están convencidos que hoy es el día crucial para el futuro y la instalación de un régimen democrático en Irak, y también para ver el resurgimiento o la caída libre de la popularidad de George W. Bush.

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