El ingreso de Venezuela al Mercosur, aun cuando inicialmente no como socio pleno, pues tendrá voz pero no voto, se deberá obviamente ajustar a las exigencias que al efecto son sustanciales, entre ellas que en el país exista un régimen constitucional que aseguren la vigencia plena de derechos y garantías.
Formulamos tal precisión porque, tal como se expresó en reciente editorial, también en anteriores comentarios, prevalece en dicho país un régimen sin duda autoritario, en el cual, no obstante el contenido de las normas, no rigen plenamente las garantías, y existe importante intromisión presidencial hasta en las potestades del Poder Judicial. Y se puede agregar que la abstención reciente del 75 % del electorado confirma el bajo apoyo ciudadano que tiene el presidente.
Todo ello pone en seria duda la pertinencia de tal ingreso.