Hace ya un tiempito que ciertos funcionarios de la Intendencia de Montevideo pretenden hacerle cambios al tradicional barrio de Carrasco. La idea que se está manejando es la de transformar la Av. Arocena en peatonal.
Una novedad que se suma a otro proyecto, el del Parque Acuático, recientemente votado en la Junta Departamental, que arruinará al tranquilo y bonito suburbio, si la Intendencia persiste en no buscar la manera de que se construya en otro lugar. En un punto más alejado, donde no perjudique con sus ruidos y movimiento, a la gente de la zona, tal como ocurre en el resto de los países.
Al menos en esta oportunidad, ha habido más comunicación previa (en el otro caso no existió), con los vecinos, los cuales ya han manifestado su posición contraria con amplitud de argumentos. Se dice que la gran motivación del Departamento de Planes Especiales era la supuesta inauguración del Hotel Carrasco, si la operación de reconstrucción y puesta en marcha no hubiera sido semejante fiasco. En cinco años sólo se ha hecho el 30% de los trabajos comprometidos.
Cabe entonces preguntarse por qué si ya hay un emprendimiento que sí se hizo, funciona exitosamente desde hace años y es fuente de trabajo para miles de personas, como es el Hipódromo de Maroñas, no se han abocado a arreglar su principal vía de acceso y erradicar los caseríos y la gente de mal vivir que lo circunda. Esto es mucho más urgente y necesario que hacer inventos con la calle Arocena.
Ya los comerciantes han hecho saber de su desacuerdo, pues opinan que el cambio será perjudicial para el buen movimiento comercial existente. Y si se piensa en las consecuencias que ha tenido la "peatonalización" de la calle Sarandí, hoy invadida por vendedores ambulantes y punguistas, que no solo han perjudicado al entorno, sino que transmiten una imagen lamentable de la otrora señera Plaza Matriz, es muy comprensible que los carrasquenses estén preocupados y alarmados.
Es de esperar que los burócratas municipales se inhiban de continuar con este plan, dejen en paz al barrio y sobre todo, que no cometan el error de hacer los adefesios ya realizados en alguna calle de Montevideo y en la Av. Gorlero en Punta del Este, como fue sugerido. Esa fantasía de no cerrar el tránsito pero estrechar la calle, convirtiéndola en factor de embotellamiento continuo.