El aplauso cerrado al presidente Tabaré Vázquez fue el único momento en que el catalán Joan Manuel Serrat dejó de ser el centro de la escena anoche en el recital que ofreció en el Teatro Solís. Con un teatro completamente repleto y en su mayoría conformado por personalidades del gobierno nacional y municipal, la concurrencia disfrutó de más de dos horas de clásicos del repertorio del cantautor, un emblema de la izquierda uruguaya.
En homenaje al escritor Mario Benedetti, presente en la platea, Serrat comenzó cantando "Una mujer desnuda" y terminó su largo coloquio con el público con "La Saeta".