Sorprendente ha sido el viraje del comunismo, dado por su principal figura que es la ministra Arismendi. Luego de empacarse contra el Tratado con Estados Unidos, con la Cumbre de Mar del Plata y por último con el envío de fuerzas militares a Haití, luego de pintar paredes por toda la ciudad, al final la ministra cambió su posición y votó el envío de esas tropas a Haití. Y el cambio, el viraje, la dada vuelta, resultó a costa de cambiar alguna redacción en los fundamentos del proyecto de ley que el Ejecutivo envía al Parlamento. Este cambio debería ir más a fondo y el Partido Comunista debería empezar a borrar las paredes y muros que pintó con entusiasmo. O dejarlos que las borre el tiempo, como hace el MPP que pinta las mismas cosas pero en el gabinete ni chista.