La educación argentina en una dura caída libre

| Huelgas de maestros, edificios ruinosos y falta de recursos hacen que Argentina pierda uno de sus grandes orgullos

ELIANA RASZEWSKI / BLOOMBERG

Catriel Acuña, un adolescente argentino, dice que sus sueños de llegar a ser médico o historiador podrían haberse derrumbado con el techo del edificio de su escuela de 100 años de antigüedad en el barrio porteño de Balvanera.

Las calificaciones de Acuña bajaron de nueve a un promedio de siete, en una escala de 10, tras perder más de tres semanas de clase después del incidente. "Probablemente no sean lo suficientemente altas como para entrar a la universidad", dice el muchacho de 14 años.

A medida que Argentina se recupera de una recesión de cuatro años, la falta de fondos gubernamentales para el mantenimiento edilicio de las escuelas y para los salarios docentes está erosionando la calidad de la educación argentina.

Desde enero, los maestros han hecho 173 huelgas para reclamar mejores salarios. El año pasado, solo cinco de las 23 provincias argentinas, además de la Ciudad de Buenos Aires, cumplieron con los requisitos legales de proporcionar 180 días de clase, según Nueva Mayoría, empresa de sondeos con sede en Buenos Aires.

GASTOS. El presidente Néstor Kirchner propuso un aumento de 25% para el presupuesto de educación del país en 2006, a unos US$ 2.900 millones. Sus planes, que esperan la aprobación final del Congreso, prevén que el gasto en educación subirá a 6% del producto bruto interno para 2010 desde 4% este año. Brasil desembolsó en 2004 el equivalente de 6,3% de su PIB en educación.

Los gobiernos provinciales, que bajo el plan presupuestario suministrarán 60% de la financiación para escuelas en sus áreas, dicen que tal vez no puedan cumplir con el ritmo de aumentos porque eso significaría desviar fondos de las ollas populares, la atención sanitaria y las viviendas económicas.

"La inversión en infraestructura y materiales escolares fue de cero durante la recesión y crisis del país, ya que la mayor parte del dinero se destinó a pagar los salarios", dice Gustavo Corradini, subsecretario de Financiamiento en la Dirección General de Educación y Cultura de Buenos Aires.

ALFABETIZACIÓN. Los maestros, quienes se quejan de que los aumentos salariales van a la saga de la inflación de los precios al consumidor, realizaron en 2005 más huelgas que en cualquier otro año desde 1991. La inflación se aceleró a 10,7% en los 12 meses transcurridos hasta octubre, su más rápido ritmo en 29 meses.

Los maestros ganan un promedio de $ 700 (unos 5.600 uruguayos) por mes, frente a los $ 810 (6.500 uruguayos) que según cálculos del Gobierno se necesitan para cubrir las necesidades de una familia tipo.

Este año la pérdida de días de clase puede significar que la Argentina sea reemplazada por Chile como el país con la más alta tasa de alfabetización adulta en Sudamérica, dice Inés Dussel, que dirige el programa de postgrado en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales en Buenos Aires.

"La baja calidad de la educación significa que quienes terminan la escuela media no están adecuadamente preparados para ocupar un empleo que requiere capacitación", dice Dussel, de 39 años. "Estamos en un mundo altamente tecnológico, pero la mayoría de los alumnos de nuestras escuelas no tienen contacto alguno con computadoras".

DESERCION. El desempleo, que cayó a 12,1% en el segundo trimestre de este año, y la pobreza, también influyen en los niveles de educación porque pueden llevar a los alumnos a saltarse clases, dice Dussel.

En algunos casos, los chicos no van a la escuela porque trabajan para ayudar a sostener a sus familias. En otros, la falta de perspectivas laborales —el desempleo entre los varones menores de 30 años fue de 16,5%en el segundo trimestre— reduce los incentivos para completar la escolaridad, agrega.

En consecuencia, 35% de los niños en la Argentina no completan la escuela media, frente a 30% en la década de 1970, según cifras del Sistema de Información de Tendencias Educativas de América Latina, organización con sede en Buenos Aires patrocinada en parte por la ONU. Uruguay integra el países en el que esa deserción se ubica entre 25% y 30%.

"La declinación de los niveles educativos en la Argentina podría dar por resultado una reducción de las inversiones, ya que los avances de Brasil y Chile significan que ambos países presentan ahora una alternativa para potenciales inversores", dice Mariano Lamotha, economista de la compañía de investigaciones de mercado Abeceb.com en Buenos Aires.

Opiniones

- "Pocos años atrás, el nivel de nuestra educación era una herramienta que teníamos para competir", dice Mariano Lamotha, economista de la compañía de investigaciones de mercado Abeceb.com en Buenos Aires. "Estamos perdiendo eso".

- "La Argentina que conocimos, con una gran tradición educativa, está ahora en terrible forma", dice el ex ministro de Educación, Antonio Salonia, de 77 años. "La declinación en la calidad del sistema educativo es consecuencia del deterioro del sistema económico y social".

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