Era inevitable

La salida de Roberto Lavagna del gabinete argentino fue el final de la crónica de una muerte anunciada. Hizo recordar a algunos la crisis del año 1995 promovida por las denuncias de corrupción del entonces ministro Cavallo bajo la Presidencia de Menem, hasta que éste lo reemplazó. La oposición de entonces (Frepaso) apoyó las denuncias de Cavallo como ahora lo hace el ARI con Lavagna, que ha levantado su voz contra la cartelización de la adjudicación de la obra pública, lo que compromete al ministro de Planificación e Infraestructura, De Vido, y al Director de Vialidad, que ejercía la misma función en la provincia de Santa Cruz. Pero bien se ha hecho notar que se alteraron los roles, pues si entonces la figura impulsiva era la del Ministro y la reflexiva la del Presidente, ahora es al revés.

A Kirchner no le gusta que nadie crezca a su lado, rechaza a todo aquel que haga valer su independencia de criterio como lo hacía Lavagna, figura de prestigio por sí mismo. Si era previsible entonces la ruptura, como también lo son las características de la sucesora de Lavagna, la Ec. Felisa Miceli, que ocupaba la presidencia del Banco de la Nación. No se trata de una personalidad política, tampoco genera desconfianza económica y puede decirse que tiene capacidad aceptable para relacionarse con el exterior. Muy posiblemente hará que el Presidente tome las riendas también de la economía, dando un paso más hacia delante en un proceso lanzado a la centralización del poder en su entorno. De ese proceso es prueba que el Congreso cierra el año con la menor cantidad de sesiones en toda la historia argentina: sólo ocho veces sesionó ordinariamente, y al Presidente claramente no le interesa que lo haga, vista la delegación de funciones del Legislativo al Ejecutivo, y su falta de mayorías.

En materia de política exterior, la articulación del eje Caracas-Buenos Aires marca un giro que se confirma con la presencia de Taiana, el segundo de Bielsa.

No se avizora que la salida de Lavagna genere cambios sustanciales en la política económica, al menos en el corto plazo. En lo político y en lo social el panorama es más complejo, pareciendo requerir más negociación que imposición, lo cual no va con el estilo del Presidente y en política exterior la noticia es la del acercamiento de Kirchner a Chávez, lo cual es fuente de inquietudes tanto en lo económico como en lo propiamente político.

Argentina es una caja de sorpresas.

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