En poco más de media hora, una banda de delincuentes rapiñó dos estaciones de servicio llevándose unos $ 290 mil. Los asaltantes demostraron que conocían el funcionamiento de ambas empresas y donde se guardaba el dinero de la recaudación del fin de semana.
Ambos golpes fueron planificados al detalle. Los atracos fueron realizados una hora antes de la apertura del horario bancario. Además, huyeron en autos que se encontraban estacionados en el lavadero o de usuarios de los cajeros automáticos que estaba en el lugar retirando dinero.
A las 12.30 horas, dos delincuentes llegaron a la estación de servicios situada en Gallinal y la Rambla a la altura de Malvín.
Uno de los sujetos se dirigió hacia el primer piso del local.
"El dinero está arriba con el dueño", dijo el ladrón a su cómplice. En el local comercial se encontraba el médico Yemurenko R. (36) y la cajera. Afuera, los "pisteros" ignoraban lo que ocurría en la administración de la empresa.
Al regresar, el delincuente le preguntó al profesional que se encontraba sacando dinero de un cajero: "¿el auto blanco que está afuera es tuyo". Recibió una respuesta afirmativa. "Dame las llaves y no te des vuelta. No te preocupes, que te lo voy a dejar cerca", comentó el ladrón.
La Policía realizó un "operativo pinza" tras los delincuentes. El Volkswagen Vento robado fue encontrado minutos después en la intersección de Rufino Rodríguez y Espuelita. Los sujetos buscados abordaron allí un Peugeot 505.
A pocas cuadras de allí, en Hipólito Irigoyen y Godoy, un patrullero detuvo a tres sujetos en un Peugeot 206, de color gris. Sin embargo, poco después se comprobó que no eran los autores de los dos atracos.
RAPIDEZ. La banda aplicó un segundo "golpe" contra una agencia de venta de combustibles situada en Ramón Anador y Comodore Coe.
Según empleados de esta empresa, un individuo ingresó al "shop" de la estación y luego entró a la oficina del administrador donde se encontraba el propietario de la firma. Mientras que su cómplice encañonó a los empleados de la estación y los obligó a ingresar al sector comercial.
Uno de los "pisteros", que se encontraba lavando un auto, no fue visto por los ladrones. Este empleado llamó a la Policía. Minutos antes, los delincuentes salieron con el dinero hacia la "pista" de la estación.
Una mujer arribó en su coche a cargar combustible. Uno de los delincuentes trató de sacarla a la fuerza del auto. Sin embargo, el cinto de seguridad impidió la maniobra.
La mujer, presa del pánico, comenzó a gritar y los delincuentes huyeron a pie por Ramón Anador. Es posible que un tercer cómplice los esperara cerca en un auto.