BASE AeREA OSAN, COREA DEL SUR | AP y AFP
Con su política en Irak cuestionada a nivel interno, el presidente George W. Bush anunció que no habrá una retirada anticipada de las tropas de la nación árabe pues "una sensata evaluación" debe prevalecer sobre pedidos emocionales y sólo puede concluirse la misión militar una vez Irak se haya estabilizado.
"Combatiremos a los terroristas en Irak. Continuaremos peleando hasta alcanzar la victoria por la cual lucharon nuestros valientes soldados", dijo Bush a miles de soldados estadounidenses congregados en un frío hangar en esta base militar de Estados Unidos situada a 65 kilómetros de Seúl. "La defensa de la libertad vale vuestro sacrificio".
El discurso añadió la voz del presidente, desde miles de kilómetros de distancia, a un agrio debate en el Congreso sobre la política en Irak y a un eventual cronograma de retirada de las tropas estadounidenses.
También formó parte de un contraataque de la Casa Blanca frente a los empecinados críticos de la guerra.
"Mientras yo sea el comandante en jefe, nuestra estrategia en Irak será dirigida por el sobrio juicio de nuestros generales en el campo", dijo Bush antes de partir rumbo a China, en una nueva escala de su gira asiática.
En Washington, continuó Bush, "hay algunos que dicen que el sacrificio es demasiado grande y que piden que fijemos una fecha para el retiro, antes de que completemos nuestra misión.
Pero eso, afirmó el presidente estadounidense citando a uno de sus generales, William Webster, sería "una receta para el desastre".
El viernes por la noche, los diputados republicanos presentaron una moción no vinculante sobre el retiro de las tropas de Irak, en una especie de respuesta política a las declaraciones del legislador demócrata John Murtha, héroe condecorado de Vietnam y considerado un "halcón", quien —sin embargo— en los últimos días pidió que los soldados regresen a casa. En tanto, Irak volvió a vivir ayer una jornada sangrienta con varios atentados terroristas en diferentes puntos del país, el más grave contra un funeral de un clérigo chiita que acabó con la vida de más de 30 personas. Cinco soldados estadounidenses murieron y otros cinco resultaron heridos en dos ataques con bomba perpetrados cerca de la localidad de Baiji. Con ellos, se elevó a 2.086 la cantidad de militares o civiles de EE.UU. muertos. AFP