Paré con las giras, porque quería concentrarme en el nuevo disco", dice Juana Molina desde Argentina, días antes de su llegada a Montevideo para su presentación en Sala Zitarrosa, mañana a las 21.30. "Estos dos últimos años viajé mucho y sentía que tenía que dedicarme un nuevo álbum. Si bien muchos me están descubriendo ahora, los que me conocen desde hace años están esperando nuevas canciones desde hace varios años".
La cantautora argentina vive un momento de gran reconocimiento a sus canciones, particularmente en países como EE.UU., Japón y varias naciones europeas, donde Molina es una admirada artista de culto. Los elogios de críticos como Jon Pareles en el New York Times fueron tan entusiastas que muchos de sus compatriota empezaron a prestarle más atención. Pero Molina no se resiente por haber necesitado el aval de la prensa internacional para hacerse un lugar en su país: "No, en un punto me parece algo natural. Yo cargaba con una mochila muy pesada por mis años en televisión. Y, de repente, le estaba pidiendo al público que me cambiara de estante, de actriz a cantautora, de que realizara un trabajo de reubicación. Y eso es complicado, lleva tiempo. A su vez, eso hizo posible que la gente que se acercó y se quedó, lo hizo por que les gustó genuinamente lo que hago".
Instalada en su casa y con el pasaporte guardado, Molina se abocó al nuevo disco: "Siempre digo que no puedo componer cuando viajo, por todo lo que implican los cambios. Uno cambia de paisaje, de idioma, de horario, de mentalidad... Pero cuando me puse a grabar, me di cuenta que tenía muchas músicas, o sea que algo hice durante todo este tiempo para haber acumulado melodías".
El regreso de Molina a Montevideo cierra una etapa: "Siento que es como el fin de Segundo y Tres cosas. La próxima vez que vaya, ya va a ser con un nuevo disco", dice y agrega que presentará dos nuevas composiciones: La verdad y Un beso llega. Como lo viene haciendo desde hace un par de años, Molina llega sola, con su guitarra y sus samplers. "Ahora que estoy grabando, pienso que tal vez necesite alguien que me acompañe en el escenario, como lo hicieron Fernando Kabusacki o Alejandro Franov, para representar las canciones. Pero eso también lo pensé en cuanto a Segundo y Tres cosas y sin embargo encontré que puedo hacerlo sola".
Una de las características de Juana Molina cuando actúa en vivo es que graba distintas melodías en los samplers y las pone en ‘loop’, conformando un acompañamiento para voz y guitarra. Eso requiere de precisos cálculos, pero Molina dice que tal enfoque no la pone nerviosa: "No, me encanta sumergirme en eso. Es algo cambiante que pide que me adapte en el instante y eso me estimula. Antes sí me daba nervios, pero me di cuenta que he ido perdiendo mis miedos. En un momento sentí que se me habían caído, como cuando maduran las frutas y se caen del árbol. Un día, ya no estaban ahí".