El Sabalero propone hoy un regreso a la casa encantada

| El músico lacacino plantea un show emotivo, tras un año sin cantar y al borde de la muerte

 espectaculos 20051116 200x112

GUSTAVO LABORDE

Es lindo cuando uno lo hace a veces", dice El Sabalero cuando se le pregunta si le gusta cantar en el Solís. Hoy a las 21.30 José Carbajal regresa al principal escenario de Montevideo luego de una década sin actuar en él. El compositor nacido en Juan Lacaze y residente desde hace 15 años en Amsterdam volverá a presentar su espectáculo La casa encantada. Pero tampoco faltarán sus canciones clásicas como Chiquillada o Villa Pancha.

"El Solís es muy lindo por los nervios que da. Bueno, por los menos a mí me pone nervioso, porque la gente ya está mucho más acostumbrada. Pero igual mirá que hay otras salas muy lindas en Montevideo, como la Verdi, que me encanta. También me gustaba mucho La Casa del Teatro, cuando existía. Sonaba bárbaro esa sala", asegura El Sabalero.

Tradicionalmente llegar a actuar en el Teatro Solís era, para los músicos de extracción popular, un verdadero acontecimiento. "Es verdad, pero no fue mi caso", confiesa el lacacino. "Yo hice el Solís cuando era muy jovencito. En el año 1969 se hizo un ciclo en canal 10 que se llamaba Coronación del Folklore, en el que participaba gente como Mercedes Sosa y Los Fronterizos, que luego culminaba con una actuación en el Solís. Fue muy lindo llegar al Solís, me acuerdo que fui con un trajecito azul y mi voz aflautada de entonces. Tenía mucho más susto que ahora. Bueno, el miedo nunca lo superé. Yo tenía 25 años. Y, la verdad, me quedaba grande. Ahora me doy cuenta de eso", comenta.

En aquella oportunidad El Sabalero se presentó acompañado por el desaparecido Cuarteto de Cuerdas Montevideo, la clavecinista uruguaya radicada en España Eva Vicens y un joven René Marino Rivero en bandoneón. Pese a su juventud, El Sabalero ya había compuesto algunas de sus canciones más conocidas. "Yo ya había compuesto Chiquillada. Es que sin Chiquillada, olvidate del Solís. Eso es así. Es que claro, uno antes hacía cosas", admite entre risas. "Ahora escribo mucho menos porque uno piensa más y se pone responsable. Una de las mejores cosas de esa época es la irresponsabilidad. Qué sé yo, para mí Villa Pancha era una cancioncita para cantar en el rancho. Lo que pasa es que el éxito de esas canciones te obligan a seguir escribiendo más y te vas a obligando a hacer algo mejor que lo anterior. En esa época no tenía muchas canciones pero tenía algunas fuertes, como A mi gente, que también ya la tenía escrita".

VIGENCIA. El Sabalero no tiene reparos en admitir que nunca imaginó que tres décadas después iba a seguir cantando esas composiciones de juventud. "Nunca imaginé eso, por supuesto. Es que eso es medio milagroso". Para el músico bigotudo la explicación pasa por una cuestión de época. "Muchos músicos de la década del sesenta y no sólo de Uruguay siguen, raramente, cantando y vigentes. En todo el mundo. Basta con ver el mundo del rock, desde Los Rolling a Joe Cocker. El que no se reventó sigue tocando. Mirá a Serrat, a Miguel Ríos, a Mercedes Sosa. Y acá Alfredo Zitarrosa seguiría cantando, como Daniel Viglietti, Washington Carrasco o Los Olimareños que, cada uno por su lado, siguen cantando".

Carbajal aprovechará la ocasión para hacer un registro de su concierto, tanto visual como sonoro. "Vamos a llevar tres o cuatro cámaras de video y también vamos a grabar el sonido, porque si sale bien capaz que lo editamos. Estamos ensayando para que salga bien, pero el más peligroso soy yo, que soy el que se equivoca. Por eso lo mejor es que no toque, porque realmente soy muy miedoso. Más ahora, que hace un año que no canto".

No es casual que Carbajal haya decidido volver a hacer La casa encantada, un espectáculo que había presentado precisamente en el Solís. "Para mí es algo muy emotivo. Ya tengo más de 60 años, me operaron, no sé. Ya estamos grandes. Este año casi me muero. Me abrieron como un pollo. Se me había alojado una bacteria en el corazón y sinceramente no me daba cuenta de nada, sólo sentía que me faltaba el aire y que me cansaba. Incluso pensé que era algo del estómago. Ya estaba por reventar el pericardio cuando me hicieron una punción y me sacaron un litro y medio de líquido, y medio más al otro día. Y como al mes me operaron porque me había vuelto el derrame. Me salvaron. Todo esto me dió ganas de hacer La casa encantada, de volver a lo que es para mí Juan Lacaze, de volver a esa época". El Sabalero comparte ese viaje mañana con todos los que lo quieran acompañar.

Proyecto

El Sabalero se apresta a cambiar de género. Luego de leer Los caminos de una ilusión, un libro de la historiadora Graciela Sapriza sobre una huelga de mujeres en el Juan Lacaze de 1913 está embarcado en la realización de un guión para hacer una película. "Me encantó el libro y ya me empecé a hacer la película. Vamos a ver si sale, pero ya tengo varias ideas".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar