Comenzó a ceder la violencia en París

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AP

París - Aunque la violencia ha remitido en Francia, los suburbios franceses volvieron a ser escenario de la ira de los jóvenes por decimoséptima noche consecutiva, demostrando que la crisis persiste pese a que no ha llegado a París como lo temían policía y autoridades.

El incendio de automóviles, que se ha convertido en el termómetro de esta revuelta urbana, volvió a arrojar un saldo inquietante en la noche del sábado al domingo con 374 vehículos calcinados, frente a los 502 de la noche anterior.

Para el director de la Dirección General de la Policía Nacional, Michel Gaudin, "las cosas deberían normalizarse rápidamente", tras constatar una "gran calma", aunque una treintena de ciudades siguen bajo el toque de queda, cuatro días después de la declaración del estado de emergencia en las zonas afectadas.

Los bomberos por su parte, tuvieron su noche más calmada en ocho días con 1.160 intervenciones, confirmó el director de defensa y de la seguridad civiles, Christian de Lavernée.

No obstante, la tensión era latente en Lyon (centro-este), la tercera ciudad del país, donde se ha prohibido toda concentración ya que el sábado por la tarde decenas de jóvenes se enfrentaron a la policía en el centro de la ciudad.

Desde el inicio de la revuelta, el 27 de octubre, a raíz de la muerte accidental de dos jóvenes en los suburbios de París, ésta era la primera vez que los enfrentamientos llegaban al corazón de una ciudad.

A pesar del toque de queda para menores impuesto el sábado por la noche en Lyon y sus alrededores, ardieron más de sesenta vehículos y un cóctel molotov fue lanzado, sin explotar, contra la gran mezquita de la ciudad.

Estrasburgo (este) y Toulouse (suroeste) también fueron escenario de la violencia.

En cambio, en el oeste sólo se quemaron 72 vehículos, un número netamente inferior a los días precedentes, lo que confirma la recuperación de la calma.

La policía procedió a 212 detenciones en la última noche, lo que eleva el saldo de detenidos desde el inicio de los disturbios a 2.652.

La periferia de París parece tranquilizarse, aunque dos policías fueron heridos -uno de ellos tuvo que ser hospitalizado al recibir un golpe con una bola de petanca- y 76 vehículos fueron calcinados contra 86 la víspera.

En cambio, no se han señalado incidentes en la ciudad de París donde las autoridades prohibieron cualquier concentración hasta el domingo por la mañana por miedo a que jóvenes procedentes de los suburbios llegaran a manifestar su ira.

Unos 3.000 policías vigilaban la ciudad y las líneas de trenes regionales o de metro fueron sometidas a una estricta vigilancia.

En el Stade de France, en las afueras del norte de París, el encuentro de fútbol entre Francia y Alemania se desarrolló sin incidentes, en presencia de unos 60.000 espectadores.

El sábado por la noche, la llegada a los Campos Elíseos del ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, para inspeccionar el dispositivo de seguridad de la capital suscitó algunos empujones, abucheos e insultos.

Según un sondeo publicado este domingo, Sarkozy encabeza la lista de las personalidades políticas en las que los franceses tienen mayor confianza para resolver los problemas de los suburbios (52%), antes incluso que el primer ministro, Dominique de Villepin.

Sarkozy también recibió a los compañeros de un policía encarcelado el viernes tras dar una paliza a un joven que estaba en el suelo en el norte de París.

El nuevo jefe de la policía antidisturbios (CRS), Christian Lambert, afirmó por su parte que sus hombres van a instalarse "duraderamente en los suburbios".

Para el sociólogo Sébastian Roché, la revuelta "ha servido para vaciar las tensiones momentáneamente, pero va a volver a comenzar", declaró al semanario Journal du Dimanche.

AFP

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