Montevideo está inundado de carritos hurgadores. Se ha dicho mil veces que andan por el tránsito a gusto y piacere, cruzando calles con luz roja, parando en segunda fila para revisar los famosos contenedores, con lo cual detienen el tránsito vehicular. Ni que decir que su búsqueda va contra lo que la Comuna quiso alcanzar con los contenedores. Resulta que revisan y revisan y lo que sacan para afuera va al suelo. Por más que se hable de que son trabajadores, no puede permitirse que obstaculicen de mañana, de tarde y de noche sin luces, el correcto y a veces distorsionado tránsito.
Para un carrito y atrás del carrito tienen que parar los autos, los ómnibus, los camiones, todo lo que se desplace por la calle. La Intendencia tiene que solucionar esto de una buena vez. Y si no se quiere perjudicar a los hurgadores, que les lleven la basura a un descampado donde puedan elegir lo que mejor les parezca. Así la ciudad volverá a ser normal y no dará el pésimo aspecto de estos desplazamientos en lo que han dado en llamar la capital del Mercosur.