Hablando en plata

Me resisto a creer que sea cierto un relevamiento de opinión que da la conformidad de una mayoría de la opinión pública a la gestión del gobierno desde el 1� de marzo a la fecha. ¿Qué cambió? ¿Qué mejoró? Hablando en plata —"bolsillescamente", como decía mi inolvidable amigo Pedrito Regules— ¿quién puede decir que hoy él mismo —o el país— están mejor que el 28 de febrero? Al contrario, el sector del agro, la industria, el "Uruguay productivo", todo lo que se relacione con la exportación, que estaba en aquel entonces bien y muy bien, hoy tiene sus razones para quejarse por la política cambiaria. Es claro, nunca es bueno que la moneda se deprecie demasiado, una devaluación no le hace bien a nadie, genera inflación, pero tampoco es cuestión de irse al otro extremo y dar pie a que se diga —y quizá sea cierto— que el peso uruguayo y el real son las monedas que más se han fortalecido frente al dólar. Es lo que se le critica hoy a Astori. Con razón le recordaron los exportadores al Presidente del Banco Central que cuando era oposición decía que un dólar a 26 y poco era peligroso, y hoy lo tenemos a 22 y en caída libre. ¿Será que en el equipo económico no se tiene noción de que hay términos medios? A nadie le sirve pagar la deuda con dólares caros, y eso es importante, como también lo es mantener el equilibrio fiscal, pero de cualquier manera hay medios para no sacrificar la competitividad de la producción nacional. No es un detalle menor.

Compartimos que hablar de "atraso cambiario" es un error y hasta un contrasentido porque la moneda vale lo que vale, pero ese es en definitiva un problema semántico. No estamos de acuerdo con Mujica cuando cae en la falsa oposición entre "el país financiero" y el "país productivo". Son frases hechas: los bancos no existen si no prestan y la producción no existe si no tiene acceso al crédito. Son nombretes, puro palabrerío. Lo cierto es que los dólares que recibe el exportador y el productor cada vez valen menos y consiguientemente suben los costos laborales que se miden en pesos. Esta es la crítica a la gestión del equipo económico que tantas veces elogiamos, y que de cualquier manera Dios no permita que lo cambien. Además, lo que ha trascendido de la reforma tributaria, del Impuesto a la Renta que se proyecta implantar está demasiado en borrador, por lo cual no es de extrañar que quien tiene dinero, lo saque por las dudas.

La seguridad pública está en manos de un Ministro incompetente. En Salud Pública han ocurrido episodios reprobables, el caso Leborgne salpica para arriba, la huelga de los médicos es lamentable. La política exterior, si te he visto no me acuerdo. Hay casos de amiguismo y de favoritismo político en todos lados (hermano del Presidente nombrado Prosecretario sin el menor antecedente que lo justifique, concesión a López Mena) en el gobierno central y en las Intendencias ganadas por la izquierda. Abundan los pases en comisión, todo lo que se criticó antes se hace ahora y en algún caso, más descaradamente que antes.

La estrategia opositora es equivocada. En general critica al gobierno por lo mucho que hace por imitación de los anteriores, en vez de estimularlo por seguir la misma política. Seguir machacando con las falsedades de la campaña electoral y el incumplimiento de las promesas, no por evidente, desgasta ante el electorado de izquierda cautivo, que parece encantado con comprarse tranvías.

En síntesis, nada nuevo bajo el sol, y perspectivas muy, pero muy inciertas.

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